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allí entraron los inmigrantes a principios de siglo
y en la zona instalaron los primeros conventillos; recorrer
hoy las calles de la Boca permite conocer cómo eran
las casas donde vivían. Pero los fines de semana
toda la zona se viste de fiesta y se prepara para recibir
a los visitantes.
La calle Caminito es un museo al aire libre creado por iniciativa
del pintor Benito Quinquela Martín -quien mejor retrató
el paisaje boquense- para que los artistas de la zona puedan
exponer su producción. Allí conviven caricaturistas,
pintores, cantantes y parejas de tango, músicos y
estatuas vivientes, entre otros artistas callejeros. Desde
ahí se ven las pintorescas edificaciones con paredes
de chapas acanaladas pintadas de diferentes colores, en
algunas de las cuales funcionan galerías comerciales
y centros culturales.
Sobre la Avenida Pedro de Mendoza, frente mismo a la "boca"
del riachuelo, una feria de artesanos ofrece a los turistas
la posibilidad de llevarse un recuerdo del lugar. Mientras
que la calle Del Valle Iberlucea se hace peatonal; los barcitos
sacan sus mesas a la calle y diversos bailarines y cantantes
de tango entretienen a los visitantes.
Pero el paseo no termina allí. En el primer piso
de un antiguo edificio se encuentra el Museo Histórico
de Cera y los amantes del arte no pueden dejar de visitar
el Museo Quinquela Martín y las muestras de la Fundación
Proa. Sin embargo, lo que resulta realmente imperdible es
la posibilidad de tener una vista del puerto de la Boca
desde el agua, atravesar el puente Nicolás Avellaneda,
conocer los distintos tipos de embarcaciones y ver, por
ejemplo, cómo cruzan el riachuelo en bote los habitantes
de la Isla Maciel. El Barco Carlos Alonso, además,
se interna por los canales de Puerto Madero navegando hasta
la altura del Dique 3, donde está el Puente de la
Mujer. Desde allí se obtiene una postal única
de la ciudad, con los modernos edificios de Retiro como
fondo.
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