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sábados. En el plan Bicheritos, los chicos
que van al reptilario son recibidos por un encargado
del sector quien les muestra algún yacaré
bebé o una serpiente pitón para que
la toquen y sientan que su piel no es fría
ni desagradable. Continuando el paseo, también
le dan de comer en la boca a la jirafa y calabazas
a los hipopótamos. De todas formas, la propuesta
es precisamente que aprendan a respetar a los animales,
lo cual implica casi siempre que no se los debe tocar.
El
plan Bicheritos ofrece un acercamiento muy elemental
al mundo de la fauna, acorde con la edad de los niños.
Por ejemplo, juegan a dígalo con mímica
imitando a los animales que antes vieron en vivo.
Según
el módulo planificado para cada sábado,
los chicos aprenden a diferenciar los ambientes reproducidos
en el Zoo como la selva tropical recreada en
un invernadero gigante con palmeras, sotobosque y
ficus, la sabana africana donde viven los leones
y elefantes, y los pastizales, hábitat del
aguará guazú, un cánido de los
humedales.
Un
interés especial se pone en que los chicos
aprendan a reconocer la fauna autóctona, casi
ausente en los medios de comunicación, donde
reina el monopolio global del Rey León y los
otros gigantes africanos. Y la idea es explicarles
no sólo sobre el animal sino su relación
con el ambiente. En el módulo de fauna autóctona
se visitan los recintos del yaguareté, el aguará
guazú, los carpinchos, el puma, el oso hormiguero,
el tapir y los monos caí y carayá.
PEQUEÑOS
CUIDADORES
Otro plan de actividades está orientado hacia
chicos de 6 a 12 años y se denomina Pequeños
Cuidadores. Para ellos también hay actividades
cada sábado, en las que se ofrece un módulo
temático particular similar a los anteriores
pero vinculado al Año Internacional de la Astronomía
declarado por la ONU. De esa forma se relacionan las
estaciones del año con las especies migratorias
y también se visita el recinto de Josefa y
Winner, una pareja de osos polares a quienes no se
alimenta con la carne de foca que comen en su hábitat
natural sino con bloques de hielo que traen adentro
pedazos de pescado. Si se les diera foca, la mayor
capa de grasa que esa carne les produce los haría
morir de calor.
En
el área de los camellos se explica que la joroba
no almacena agua sino los alimentos necesarios para
vivir en un desierto donde escasea la comida. Los
coordinadores también tienen que lidiar contra
preconceptos importantes como que el león es
malo por lo que le hace a Simba en la peli del Rey
León. La idea es transmitir que en la
naturaleza no hay animales buenos ni malos, por más
que se coman unos a otros.
PARA
ADOLESCENTES
También hay propuestas para adolescentes de
13 y 14 años, quienes asisten al Zoo los sábados
por la tarde en plan de Zooexploradores.
En este caso la propuesta ya no es tan lúdica.
Siempre en el contexto del Año de la Astronomía,
se prepara una entrevista a un astrónomo y
se viaja al observatorio de La Plata para realizarla.
Entre los experimentos se construye un telescopio
casero con elementos reciclados como lentes y cartones.
Uno
de los módulos para Zooexploradores consiste
en organizar una campaña de concientización
ambiental sobre algún problema específico
incluyendo el diseño de folletos
para que los adolescentes se reconozcan a sí
mismos como posibles portavoces de un cambio, algo
que por lo general se reserva a los adultos.
Por
último los adolescentes de 15 a 17 años
disponen de una Escuela de Instructores Ambientales
que se desarrolla los sábados de 10 a 17 horas,
donde se ofrecen actividades con un perfil orientado
hacia el estudio de la biología y la conservación,
y se cursan materias como Introducción a la
Ciencias Naturales, Ecología, Botánica
y Pedagogía. También hacen salidas a
reservas ecológicas, un campamento y un etograma
de comportamiento de alguna especie del Zoo. Y luego
de un año de cursos teóricos y prácticos
reciben el título de instructor ambiental.
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Fuente: PAGINA 12
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