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porteña.
Gustavo Monje y Giselle Pessacq son los protagonistas
de la puesta. Esteban Rozenszain es el músico
que los acompaña.
Tres
para el té toma como su principal fuente de
inspiración el imaginario de Carroll, con la
intención de explorar el mundo creativo del
autor más allá de sus clásicos
textos: Alicia en el País de las Maravillas
y Alicia a través del espejo. En Tres para
el té, el universo de Carroll funciona como
un imaginario inspirador de ficciones que los actores
ponen en juego con creatividad.
"La
historia es muy linda porque gira en torno a dos amiguitos
que se juntan todas las tardes a tomar el té
y de la imaginación de ellos salen los personajes.
El músico, a su vez, hace una especie de mayordomo",
cuenta Calicchio, quien fue convocado por los propios
actores para sumarse al equipo creativo.
La
obra dura alrededor de 55 minutos y los espectadores
son citados a las 16.30, un ratito antes del comienzo
de la función, para que tomen el té
o lo que deseen antes de que empiece el espectáculo.
La platea cuenta con mesitas alrededor de las cuales
se sienta el público. "Es una sala muy
linda", señala Calicchio.
"Todo
ocurre en la casa de Bruno; allí va su amiga
de visita. Me gusta la idea de proponer el juego para
la hora del té o de tomar la leche, y hacerlo
con simpleza. No quedarnos sólo con las grandes
producciones, sino rescatar también la imaginación
de los niños", aporta Omar.
Por
esas cosas de la vida, Calicchio dedicó este
año laboral casi exclusivamente a los espectáculos
infantiles. Acaba de terminar la temporada de La trup
sin fin, de Hugo Midón -en el Cervantes-, donde
actuaba. Y actualmente integra el elenco de La maga
y el camino dorado, programa que emite diariamente
Nickelodeon, a las 20, para toda Latinoamérica.
Y está feliz, porque en la televisión
comparte cartel con muchos artistas de la comedia
musical, género en el que tiene una importante
trayectoria.
ø
Fuente: CLARIN
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