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"Para
nosotros, se trata de una cuestión de
actitud; no dejamos nada librado al azar",
dicen Omar y Claudio Alvarez, los dos hermanos
que integran la Compañía Omar
Alvarez Títeres, que este año
cumplirá diez años de trayectoria.
Con entusiasmo y convicción se definen
en forma categórica en lo que se refiere
a su compromiso con el género que cultivan
con gran esmero, y al espectáculo para
chicos, en general. "Queremos que los chicos
se enamoren del teatro. Para eso, tenemos que
seguir enamorados nosotros."
Después
de recoger distinciones en el país y
en el extranjero, los creadores de El soldadito
de plomo, La niña de los cerillos, El
viento entre las hojas y El ratoncito y la Luna
, entre otros espectáculos, aguardan
para participar en mayo del XXII Festival Nacional
de Teatro, en representación de la región,
y ahora, a partir del 5 de abril, para inaugurar
la sala renovada del British Arts Centre (BAC),
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con
una nueva breve temporada de El soldadito de plomo
.
Hace como cinco años que El soldadito no se
presenta en la Capital. Ha estado de gira por los
Estados Unidos, Singapur, Corea, Canadá, Polonia
España y toda América del Sur. Ha recibido
más de diez premios y se presenta en cinco
idiomas diferentes: castellano, francés, inglés,
finlandés y chino. En el BAC estará
los sábados a las 16.30, en castellano (con
la voz de Alfredo Alcón) y a las 18, en inglés,
con la voz de James Murray.
Poesía
en el texto
Para
estos artistas, la manera de decir el texto, su musicalidad
poética, además de la historia en sí,
son factores muy importantes en la construcción
del espectáculo. Ambos subrayan el valor que
le asignan. "A veces, el contenido de la historia
que elegimos, si bien tiene una enorme poesía,
es duro, refleja una realidad que el niño puede
ver en forma cercana y cotidiana, aunque los adultos
hagamos de cuenta que no está aquí.
El teatro puede hablar con ellos de esas cosas, siempre
que se las acerque con belleza y poesía, que
les abra puertas, les señale distintas salidas
posibles, pero, sobre todo, que los deje ir con una
experiencia de belleza y emoción".
Eso
hace que elijan con cuidado quiénes harán
la música, las luces o el estilo que le darán
a la plástica, a la estética visual
con los títeres y los objetos, que están
en permanente mantenimiento por el uso constante.
"Los climas de las distintas escenas están
logrados por el equilibrio y la sincronía.
En lo que se refiere a la realización, somos
más bien obsesivos -aclara Omar con una sonrisa-.
Hasta en la forma en que ordenamos el material detrás
del retablo para la función." Claudio
agrega: "Es como ir por un camino de cornisa".
Con
sala propia, pero sin apoyo oficial
"Cuando
comenzaron las giras tuvimos que organizarnos cuidadosamente.
Tenemos varios equipos completos de títeres
y objetos de cada espectáculo, nunca dejamos
de ensayar, pero los viajes son cortos porque tenemos
hijos pequeños y no queremos faltarle a la
familia, y eso hace que también las temporadas
porteñas sean cortas. Y claro, muchas salas
no aceptan esas condiciones porque no les convienen",
aclaran.
La
mayoría de sus espectáculos están
armados para titiritero solista, pero dicen disfrutar
mucho en los que trabajan juntos. "La experiencia
en el exterior es muy buena, pero la sensación
de desamparo como argentinos es muy fuerte. No tenemos
apoyo de nuestros funcionarios cuando estamos afuera.
También experimentamos que, incluso en los
teatros oficiales, nadie quiere correr riesgos. Entonces
van a lo seguro. Es una manera de subestimar al público:
no se le da oportunidad de crecer", dicen.
El
último gran logro de esta empresa familiar,
es la remodelación de la sala, en la calle
Whitcomb 2623, de Villa Ballester. "Trabajamos
mucho con el barrio, y con las escuelas cercanas.
Y dentro de ese lugar pequeño, que es el Centro
Cultural Espacios, quisimos ofrecerles a los chicos
un poco de la magia del teatro. Estamos contentos
de renovarla a pleno, y con un telón rojo de
tela aterciopelada!".
También
está previsto el estreno en Buenos Aires de
La niña de los cerillos , de Hans Christian
Andersen (es el título de la versión
oficial en castellano de la Fundación Andersen,
para el cuento que conocemos acá como La vendedora
de fósforos ), con la Orquesta Sinfónica
de General San Martín, en vivo.
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Fuente: LA NACION
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