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criado
con valores familiares fuertes, se conservan los rituales.
Muchas mamás van a la escuela a pedir que se
controle a los chicos más grandes para que
no le cuenten a los más chicos la verdad de
ciertas creencias como los Reyes o el ratón
Pérez. Piden que se conserve el misterio,
sostiene la maestra.
Muchos
chicos se informan antes que vos les digas. Por suerte
los míos aún creen pero el mayor ya
tiene 7 años y sé que pronto va a empezar
a preguntar. Cuando llegue el momento trataría
que me pregunte para que no se les rompa la ilusión
si se entera de otra forma, dice Carolina, mamá
de tres chicos de 7, 6 y 2 años.
Los
padres son los principales promotores de la ingenuidad
infantil, impulsados por el temor de que los chicos
se encuentren con la realidad del mundo adulto, algo
de lo que sienten que no hay vuelta atrás.
Pero mantener no es lo mismo que forzar y los profesionales
hacen advertencias. No es favorecedor sostener
a la fuerza estos imaginarios, sino que el niño
con sus recursos va dando el salto a la realidad y
este proceso no es traumático en tanto puedan
realizarlo, afirma Javier Rivamar, licenciado
en psicología. Graciela Cousinet suma diciendo:
Darse cuenta de cómo son las cosas es
una forma de crecer. Hay una edad en que ciertas cosas
no se cuestionan pero cuando las preguntas surjan
naturalmente será el tiempo de las respuestas.
Pedir
hasta lo inimaginable
Muchos
chicos no sólo mantienen la ilusión
sino que también creen en el poder ilimitado
de los Reyes Magos para pedir hasta lo inimaginable,
algo que a muchos papás los pone nervioso.
Lo cierto es que los niños no asocian a sus
padres con los regalos que reciben y les cuesta imaginar
que es un gasto familiar extra. Hasta cierta
edad los chicos no hacen preguntas porque su nivel
de desarrollo no se los permite. Aunque estén
en contacto con mucha información a su alrededor,
que puede poner esa verdad en evidencia, no tienen
la capacidad para procesarla, define Cousinet.
Esa
sobreexposición de información que amenaza
con romper la fantasía es lo que los padres
también temen. Hay nuevas modalidades
de comunicación y de construcción de
la realidad diferentes a los existentes hasta hace
unos pocos años atrás. Esto provoca
una diferenciación en el desarrollo del niño,
donde parecen tomar los mismos tiempos de una sociedad
cada vez más acelerada, por esto parece que
la ingenuidad en los niños es más acotada,
señala Javier Rivamar para justificar el temor
de los padres y agrega: Se debe tener claro
que no existe una edad exacta para que el niño
deje de lado la fantasía de los Reyes Magos
o Papá Noel, sino que se debe entender como
un mecanismo procesual psicológico que cada
niño va realizando en este recorrido hacia
el conocimiento de la realidad objetiva y racional.
A medida que el niño va creciendo va adquiriendo
un pensamiento lógico formal que le permite
diferenciar, discriminar y ponderar la realidad y
así comenzar a moverse en el mundo de los adultos.
Muchos
padres a esta altura ya deben haber escondido este
diario por las dudas que alguno de sus hijos se le
ocurra mirarla. Ante esa inquietud la socióloga
tiene una respuesta sencilla y a la vez contundente:
Si el chico puede leer esta nota es porque está
en condiciones de enterarse como son las cosas.
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