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'Prevención'
significa 'anticiparse a', pero: ¿de qué
hablamos cuando hablamos de adicciones? Usualmente
el término se asocia al consumo de drogas ilegales,
especialmente cocaína y marihuana, sin embargo,
el tema no se agota allí. El abuso de medicamentos,
tabaco y alcohol y los trastornos alimenticios como
la bulimia y la anorexia son también patologías
relacionadas.
En relación a trastornos
de salud, la situación actual de los chicos
en Argentina, permite hablar de un desborde en los
parámetros del consumo que pone en riesgo el
organismo, la psiquis y las posibilidades de desarrollo
autónomo. En el país, un 15% de los
casos que se presentan en las guardias de emergencia
de los hospitales e involucran a niños, preadolescentes
y adolescentes son por problemas de alcohol y drogas.
Además, de cada diez adolescentes, seis presentan
patologías alimentarias, y de esos seis, tres
sufren de bulimia y/o anorexia.
Para el Dr. Ricardo Grimson, psiquiatra especialista
en el área -estuvo al frente de la Secretaría
de Programación para la Prevención de
la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico
(SE.DRO.NAR) hasta mediados de este año; actualmente
dirige la Fundación Proyecto Vida- "la
situación de abuso de drogas es una situación
de abuso del consumo. Hoy atravesamos una situación
consumista en todos los ámbitos y el consumo
es el medidor del ritmo de vida. Hoy un chico aprende
que todo lo que toca dura poco y entonces necesita
reemplazarlo. Y la adicción viene de ahí:
de la necesidad de ir sustituyendo objetos para obtener
satisfacciones". En tanto, para Silvina García
-Profesora de Discapacitados Mentales y Sociales,
especialista en Mediación y Prevención
de Adicciones- "los chicos no son ajenos a lo
que sucede a su alrededor, viven en una cultura consumista,
centralizada en la imagen, y si para un adulto la
vida es compleja, para un niño lo es todavía
más."
Un problema de todos
El fenómeno de las adicciones
no es privativo de una clase social, afecta a la sociedad
toda, aunque los matices que adquiera sean diferentes
cada vez. "En las clases más bajas se
suele comenzar mucho antes, con inhalantes, porque
es allí donde las necesidades básicas
están más insatisfechas y la necesidad
de satisfacción es más inmediata. En
las clases medias, y hacia arriba, encontramos chicos
que comienzan experimentando básicamente con
alcohol", explica Grimson.
La cultura actual admite y promueve el consumo excesivo
de alcohol desde edades cada vez más tempranas.
Entre los preadolescentes, el 60% ha consumido alcohol,
y un 24% ha tenido problemas con borracheras. Para
Grimson, "lo peor de esta situación es
que los padres la tomen como normal. Muchos creen
que hablar de problemas con el alcohol no es adecuado
porque el chico no se emborracha 'más que una
vez al mes', lo cual es mucho. Esto habla de una situación
de riesgo social muy alto."
Factores de riesgo e instancias
de prevención
Los factores de riesgo para
el abuso de drogas son numerosos, variados e implican
diversos impactos. No obstante, el riesgo fundamental
se halla en instancias que afectan al niño
en su desarrollo más temprano y que involucran
a la familia. En este sentido García advierte
de lo peligroso que puede ser "que los papás
no brinden confianza a sus hijos en sus acciones,
que les exijan siempre más, que los comparen
permanentemente con otros niños, que los juzguen
y critiquen". Asimismo, las relaciones entre
los niños y otros agentes sociales fuera de
la familia, en la escuela y con amigos, se cuentan
entre los factores de riesgo. "Los padres deben
saber dónde, cómo y con quién
están sus hijos. Los chicos tienden a experimentar
cosas todo el tiempo y cuando un padre no está
alerta, puede ser tarde. No se trata de actuar como
sabuesos sino de ejercer una contención afectiva",
comenta García.
Los adultos acostumbran a opinar acerca de lo que
creen es más conveniente para los chicos, pero
en general no toman en cuenta el punto de vista de
los niños. Poder incluirlos resulta un factor
protector; fortalece la identidad, la autoestima,
la autonomía y responsabilidad necesarias para
cada etapa de la vida de los niños. "Todo
tipo de prevención implica un trabajo de muy
buena comunicación, hay que hablar, reflexionar
los temas. Hay que estar y escuchar; y entender que
los chicos tienen voz y voto", enfatiza García.
Cuando están en problemas los chicos dan señales
de lo que les sucede todo el tiempo. Para poder ver
esas señales, los especialistas coinciden en
que hay que ser muy buen observador, hay que ser padres
activos, presentes. "Si un chico duerme poco,
come mal, está todo el día peleándose
en la escuela, se aísla, algo está diciendo.
Los chicos piden ayuda de modo constante. Y cuando
un chico no recibe la ayuda que reclama acude a otras
instancias de fantasía que se le presentan
como resolutorias para sus problemas, por ejemplo,
las drogas, el alcohol, que además están
a la vuelta de la esquina", subraya García.
En materia de prevención, por otra parte, también
es importante saber que existen dispositivos de consulta,
variados, a los que se puede acceder ante la duda
más pequeña. (Los pediatras y otros
profesionales de la salud, por ejemplo, son los que
suelen estar más a mano).
Saber decir NO
"El chico necesita un ordenamiento
del mundo que solamente puede proporcionarle el adulto.
En este sentido la ausencia de límites es enfermiza
para los niños", comenta Grimson. Esta
cuestión está íntimamente relacionada
con la posibilidad de los padres de aceptar los conflictos
de sus hijos, y también sus propias falencias.
García explica que "hoy es habitual la
dificultad de los padres frente a la puesta de límites.
Los padres deben hacerse cargo de sus responsabilidades
y también bancarse las consecuencias de ello.
A muchos padres les cuesta decir 'no' y optan por
un 'sí' por el temor a las reacciones de los
chicos, pero un 'no' puede ser muy sano. Que el 'no'
ya no exista es peligroso."
De todos modos, y más allá de las situaciones
particulares, como indica García, "lo
más preocupante es que este es uno de esos
temas que se inscriben en el ámbito de 'lo
que no se habla'; sería bueno entonces abrir
una puerta en el camino del 'de esto vamos a empezar
a hablar', de modo que podamos revertir la incertidumbre
y los mitos que se generan alrededor del tema y ofrecer
a los chicos herramientas claras para desempeñarse
en su vida social"
Medicamentos
en observación
Respecto de los factores que
inciden en algunas formas de comportamiento futuras,
un punto importante para pensar y reflexionar es el
que se refiere al uso de medicamentos indicados en
niños cada vez más pequeños.
En los EE.UU se ha admitido el uso del Prózac
para chicos de siete años, por ejemplo. "Tanto
en EE.UU como en Europa hay una tendencia de rechazo
a la psicología muy importante, un padre ve
a su hijo deprimido y busca una medicación
antes que una consulta más integral; además,
los laboratorios juegan a aprendices de hechiceras
y experimentan con los niños. Y lo que obtenemos
es una generación de chicos sobreexcitados,
aislados, no comprendidos", denuncia Grimson.
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Fuente: REVISTA PLANETARIO
Por
consultas y/o mayor información:
Secretaría de Programación para la Prevención
de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico.
(SE.DRO.NAR).
Línea de Orientación Anónima
y Gratuita las 24hs: 0800-222-1133.
Centro Nacional de Reorientación Social (CE.NA.RE.SO).
Dto. de Prevenciones.
Línea de Orientación Telefónica:
4304-6248. De lun. a vier. de 9 a 17hs.
Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia
(CONAF). Dto. de Adicciones.
Tel: 4338-5800.
Fundación Proyecto Vida. Tel: 4381-9155.
Servicio de Toxicología del Hospital Dr. Ricardo
Gutiérrez. Tel: 4962-9212 / 9264 / 9280.
Hospital Pedro de Elizalde. Tel: 4307-5898.
NOTA:
se agradece la orientación en información
institucional brindada por la Lic. Paula Salgado.
Psicóloga (UBA). Integrante del Departamento
de Prevención del CE.NA.RE.SO.
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