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fuertemente
promovidos que llegan a los niños no son el
resultado de
un acto afectivo, creativo, personalizado sino que
son emitidos por grandes corporaciones que avasallan
y aniquilan toda expresión que no esté
controlada y organizada por esas grandes empresas.
Sólo queda el espacio creativo de lo doméstico,
el acto de la escuela, las fiestas de cumpleaños,
lo que hacen padres y maestros para los chicos en
el jardín
".
La pregunta surge casi como reacción.
¿Y
la gran cantidad de grupos de música y teatro
para chicos que surgieron en los últimos años?
Sí, pero quedan limitados, restringidos a los
pequeños grupos que los consumen. Lo que va
tendiendo a desaparecer es el punto intermedio. El
artista de jerarquía, con trayectoria, que
puede en un sano punto medio conservar la frescura
de la cosa creativa independiente y también
alcanzar cierto grado de desarrollo de la puesta y
de la producción que le permita funcionar a
lo grande dentro del país y los países
limítrofes. Pero a mí me preocupa esto,
porque no lo veo sólo en la Argentina sino
que es un fenómeno mundial.
Enrique
Fischer nació en Gualeguaychú, Entre
Ríos. Pero aunque su personaje surgió
en La Plata mientras estudiaba escenografía
en la escuela de Bellas Artes, está construído
a partir de su propia historia. "Pipo Pescador
es un hippie", dijo alguna vez. "Nació
y se conformó en los años '60, con zapatos
de plataforma y pantalón elefante, con flores
por todos lados. La boina que lo caracteriza proviene
de los gauchos vascos de mi provincia. Y el acordeón
tiene que ver con mis ascendientes alemanes."
A
los 19 años, se presentó en un salón
de fiestas infantiles con su acordeón y sus
títeres, "una vieja pasión de la
infancia". "En Gualeguaychú tenía
mi propio teatro de títeres en el garage de
mi casa y los fines de semana hacía funciones
para los chicos del barrio", cuenta.
Desde ese día no dejó de tener trabajo
como animador. "Cantaba las canciones de María
Elena Walsh y los payasos españoles, aunque
al poco tiempo empecé a escribir las mías:
El Eco, El Auto de Papá, El Canguro. Tuve que
dejar de estudiar porque empecé a tener muchos
contratos." Por eso, sostiene: "yo no elegí
a los chicos; ellos me eligieron".
Actor,
músico, escritor, ¿cómo se define?
Yo creo que soy un escritor, básicamente, que
por tener posibilidades de tocar piano, hacer música
y tocar el acordeón me fuí transformando
en un trovador. Porque pude agregar a lo que escribía,
la música, la interpretación y el histrionismo
de jugar con los niños. Yo no soy un actor,
nunca actúo de nada, lo único que cuando
estoy vestido con la ropa de ceremonia de Pipo dejo
afuera completamente lo que serían las expresiones
de la persona para transformarme en un personaje que
canta, que baila, que dice cosas. Y lo despojo de
lo personal y privado.
O
sea que no hay tantas diferencias entre Pipo Pescador
y Enrique Fischer.
Pipo Pescador es Enrique Fischer controlado y orientado
hacia el encuentro con el niño. Es como pasteurizado,
colado, blanqueado, hervido, preparado para el niño.
Ese que aparece en el escenario está totalmente
descontaminado de mis preocupaciones como adulto.
Pipo canta sus canciones, da a los niños sus
cosas y tiene sus puntos de contacto con la realidad
pero dentro de un código, del código
del trato con el niño.
¿Cuál
es ese código, cómo comunicarse con
los niños siendo adulto?
Afectividad, talento, misterio
-piensa unos
segundos y repite- Afectividad, talento, misterio
y una actitud lúdica y de entrega que es propia
del niño. Cuando un niño juega está
entregado de cuerpo y alma a lo que hace. El artista
para adultos, a veces puede con pura técnica
ocultar lo que le pasa. Por ejemplo, puede venir de
un velorio y una vez arriba del escenario hacer reír
a a carcajadas al público sin que nadie se
de cuenta. Al artista infantil se le hace más
difícil prescindir de sus sentimientros, porque
el niño exige una entrega afectiva y un creerse
profundamente lo que se hace que no es tan fácil
de disimular.
¿Cuál
es el secreto para perdurar, siendo que los chicos
de hoy no son los mismos que los de los '70?
En realidad, no perduro; ya soy parte de esta sociedad.
Es como si me preguntaras por qué las milanesas
perduran en las costumbres de la mesa. Yo hace 35
años que soy Pipo. Formo parte de las costumbres
de la gente y cuando hago teatro en vacaciones siempre
tengo un público que me sigue. Y cada tanto
recibo premios importantes que me vuelven a poner
en la palestra. Hace dos años me dieron el
Carlos Gardel, el año pasado estuve nominado
al Ace y seguramente este año recibiré
otro premio. Yo ya tengo mi lugar propio. Como lo
tiene (Carlitos) Balá, como muchas personas.
¿Pero
cómo llega a los chicos de hoy, que no tienen
registro de esa historia?
El niño es mitad él y mitad el entorno
familiar, afectivo, cultural. Cuando voy por la calle,
veo que a lo lejos una mamá que se agacha,
le habla a su hijo, me mira a mí y el niño
me mira. Ahí le está pasando el libreto
de quién soy yo y qué hago yo. Entonces,
cuando la madre me lo manda a pedir un autógrafo,
yo lo recibo con la naturalidad de un abuelo que ya
lo conoce
Tal vez Pipo sea un poco abuelo de todos los chicos
argentinos. Y así como entretuvo a sus padres
en la infancia hoy sus creaciones son compartidas
por ambas generaciones. Ese es el clima que se vive
en todos sus espectáculos, en el que padres
e hijos juegan juntos con sus canciones.
Pero
Enrique Fischer es abuelo desde hace poco menos de
dos años de una hermosa nena que vive en España,
a quien visita cada vez que puede. Ansioso, espera
que llegue abril cuando comienza una gira de varios
meses por ese país.
Tal vez la relación con su nieta, la observación
de sus actitudes y estímulos, lo impulsaron
a dirigirse a los más chiquitos. El año
pasado estrenó "Teatro Chupete",
para nenes de 1 a 5 años, un espectáculo
en el que no actúa pero que lleva su impronta,
que se presenta este año en el Auditorium San
Isidro.
Después de varios años de intenso trabajo
(en 2001 y 2002 presentó "El Auto de Papá"
en lo que fue su vuelta a la Avenida Corrientes, y
en 2003 estrenó "Teatro Chupete"
y "Pipo en Vivo"; además, durante
2002 y 2003 realizó el micro de despedida "Buenas
noches, niños" que se emitía diariamente
a las 22 hs. por Canal 7) este año no estará
presente en la cartelera porteña.
"Estoy por cumplir 58 años y me están
pasando muchas cosas adentro mío, así
que quiero estar un poco conmigo. Estoy escribiendo
mucho, leyendo mucho. Pero además no creo que
estén dadas las condiciones para trabajar ahora,
acá. En la medida en que no se pueda resolver
un poco las urgencias económicas básicas
no podemos hablar de llevar al niño al teatro
si no le podemos dar de comer. Con los 17 o 18 millones
de personas que están por debajo del nivel
de pobreza hablar de teatro para niños es casi
una frivolidad.", dice.
¿Y
la televisión?
Podríamos hablar de televisión para
niños de buena calidad porque sabemos que hay
miles de chicos que no van al teatro pero ven tele.
Pero la televisión de hoy busca artistas como
si buscara un chocolate, un alfajor o un paquete de
fideos, le saca el provecho en 4 o 5 meses y pasa
a algo nuevo. Sucede que es un medio comercial y nosotros
pretendemos que se transforme en un medio cultural.
Pero no podemos exigirlo porque lamentablemente no
están dadas las condiciones para que lo pueda
ser. De todos modos, la televisión no tiene
la culpa de que la escuela esté en crisis,
ni de que la familia esté desintegrada.
Por ahí, habría que hacer un arreglo
entre el estado y los canales para crear una televisión
que cubra las necesidades de los niños. Por
ejemplo, Estados Unidos después de Vietnam
apareció con "Plaza Sésamo",
un convenio que hizo el gobierno con sus estados para
producir una televisión que le fuera útil
y constructiva a los niños norteamericanos.
O en España, después de la muerte de
Franco, yo participé haciendo "La Cometa
Blanca", un programa que daba el estado en la
Cadena 1 y 2. Yo todavía estoy esperando, ya
que siempre dicen que van a hacer una televisión
constructiva para los niños, a ver si puedo
ayudar humildemente a armar una propuesta televisiva
que cubra las necesidades de los niños. Pero
eso está muy lejos, por eso vuelvo a lo que
decía al principio: La expresión infantil,
lo que llamaríamos el arte para niños
está doblando una curva muy peligrosa, que
puede sacarlo de la pista para siempre.
¿Cuál
sería la estrategia para evitarlo?
No, yo no lo sabría. Además se ciernen
problemas muy grandes para el mundo que va a ser muy
difícil que estemos pensando en la niñez
como un bien rescatable o cuidable. Porque la niñez
no existió siempre. Francoise Dolto en "La
Causa de los Niños" explica que la niñez
es un concepto victoriano. Pero, en realidad, cuando
la cosa se pone muy dura la niñez como concepto
se desvanece. Y yo creo que ahora la niñez
está diluida. ¿De qué niñez
me estás hablando con niños que están
viendo la gente degollada, que están metidos
en los problemas económicos?. Porque, ¿qué
es la niñez? La niñez no es más
que un ámbito que los adultos creamos ante
el deseo profundo que nos provoca el que nuestros
hijos puedan sostener una vida de ilusión.
Es como un regalo que le hacemos: un mundo de ilusión
que empieza desde que nace y que antes duraba hasta
los quince, pero ahora cada vez menos.
Ya con el grabador apagado, Enrique Fischer nos invitó
a conocer la otra cara de Pipo Pescador. Nos leyó
algunas poesías de las que va publicar en su
libro para adultos y luego nos invitó al piano,
donde cantó algunos tangos que compuso en los
últimos años.
El Pipo para adultos es un poco más picante
pero, en esencia, el mismo amante de las cosas simples,
la naturaleza y el juego que los chicos conocen.
Planeta Pipo
Tal vez Pipo Pescador no necesite presentación.
Es uno de los más importantes artistas infantiles
de la Argentina, con una prolífica producción
teatral, musical, literaria y televisiva. Y hasta
tuvo su incursión en el cine: protagonizó
la película "Luces de mis zapatos",
dirigida por Luis Puenzo.
Sus canciones fueron grabadas por diversos intérpretes
en todo el mundo, desde el Topo Gigio hasta los payasos
Gaby, Fofó y Miliki y su tema "El Auto
de Papá" ya forma parte del cancionero
tradicional argentino. Su "Libro de cabecera",
que vendió más de 300 mil ejemplares,
es utilizado como libro de lectura en muchas escuelas.
Tuvo su auge durante la década del '70 cuando
conducía sus propios programas de televisión,
hasta que en 1981 fue levantado del aire por la dictadura
militar. Desde ese entonces se radicó en España,
donde vivió hasta 1984 y adonde vuelve cada
año por trabajo (realiza giras con sus espectáculos)
y para visitar a su hija y a su pequeña nieta.
ø Fuente: REVISTA PLANETARIO
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