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Formado desde los 13 años en Andamio 90 (la
escuela y teatro de Alejandra Boero), la primera experiencia
teatral de Diego fue de adolescente en una obra para
chicos llamada Traje de- sastres, le siguió
Los hijos del juglar, todas producciones de Andamio.
Fue
así que a los 17 años formó el
grupo Abriendo pasos y montó su primer obra
para el público infantil, Los hombres bolsa,
de su autoría. Enseguida comenzó a trabajar
con Claudio Tolcachir en distintas puestas para grandes
como Orfeo y Eurídice, Jamón del diablo
y después la exitosa La omisión de la
familia Coleman con la que en breve se van de gira
por Latinoamérica.
Hasta
que decidió volver a los chicos con Palabristas,
obra que estrenó el año pasado en Puerto
Madryn. "Es un público que me gusta -afirma
Diego-, está buenísimo estar en la sala,
ver el ida y vuelta que se da en las funciones, ver
cómo se expresan, no tienen filtro, si no les
gusta no les gusta".
Diego
asegura que en la puesta además de un ritmo
ágil, la sorpresa y una forma atractiva le
interesó buscar "una verdad en los personajes
-define-, son personajes que pierden la memoria y
en ese viaje que hacen para recuperarla están
sufriendo. No queríamos quedarnos sólo
en la forma, sino ir más en profundidad, que
el chico pueda ver que pasan cosas en serio".
Además,
como su nombre lo sugiere, se trata de una obra con
mucho texto. "Por ejemplo, cuando deben aprender
todo lo que olvidaron los personajes le van indicando
qué es la poesía, qué es una
rima, qué un cuento -explica Faturos-. Está
bueno que un chico salga aprendiendo esas cosas y
también me interesa mucho en cuanto al uso
de la palabra que está muy valorizado en la
obra".
La
interacción con el público es otro punto
importante, en la obra hay adivinanzas, juegos, "los
chicos se ponen desesperados para tratar de adivinar
-asegura Faturos-, también tienen ese poder
de 'desbaratar' una obra, por eso el actor debe estar
muy atento como para tenerlos en cuenta y que no se
trate de una cuarta pared y a la vez manejar el hecho
de poder seguir el ritmo". Sin embargo esa participación
alborotada resulta enriquecedora: "hay que estar
alerta en las funciones -afirma-, para ir probando
distintas cosas, me gusta que la obra esté
en movimiento".
ø Fuente: CLARIN
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