MARZO 2008
Hablar para decir cosas
"Palabristas", la obra que dirige Diego Faturos en la sala Alberdi, apunta a que los chicos salgan del teatro sabiendo cosas, por ejemplo, qué es una rima.
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A los 24 años Diego Faturos reparte su tiempo entre su trabajo de actor "para adultos" y su actividad como director teatral "para chicos". Miembro del elenco de la multipremiada obra de Claudio Tolcachir La omisión de la familia Coleman, Faturos presenta Palabristas todos los fines de semana de marzo y abril en la sala Alberdi.

Orientada a chicos de 4 años en adelante, la obra cuenta la historia de dos narradores que pierden la memoria a causa del despiadado "Virus del Olvido", y de cómo hacen para recuperarla. En ese afán, se cruzan con personajes como El Oráculo, La Hiladora, La Serpiente y El Mago.

La obra es de Lucía Laragione (autora de Cocinando con Elisa y Criaturas del aire y ganadora de los premios Trinidad Guevara y María Teresa León, entre otros) y Diego Faturos realizó con ella una cuidada adaptación.

 


Formado desde los 13 años en Andamio 90 (la escuela y teatro de Alejandra Boero), la primera experiencia teatral de Diego fue de adolescente en una obra para chicos llamada Traje de- sastres, le siguió Los hijos del juglar, todas producciones de Andamio.

Fue así que a los 17 años formó el grupo Abriendo pasos y montó su primer obra para el público infantil, Los hombres bolsa, de su autoría. Enseguida comenzó a trabajar con Claudio Tolcachir en distintas puestas para grandes como Orfeo y Eurídice, Jamón del diablo y después la exitosa La omisión de la familia Coleman con la que en breve se van de gira por Latinoamérica.

Hasta que decidió volver a los chicos con Palabristas, obra que estrenó el año pasado en Puerto Madryn. "Es un público que me gusta -afirma Diego-, está buenísimo estar en la sala, ver el ida y vuelta que se da en las funciones, ver cómo se expresan, no tienen filtro, si no les gusta no les gusta".

Diego asegura que en la puesta además de un ritmo ágil, la sorpresa y una forma atractiva le interesó buscar "una verdad en los personajes -define-, son personajes que pierden la memoria y en ese viaje que hacen para recuperarla están sufriendo. No queríamos quedarnos sólo en la forma, sino ir más en profundidad, que el chico pueda ver que pasan cosas en serio".

Además, como su nombre lo sugiere, se trata de una obra con mucho texto. "Por ejemplo, cuando deben aprender todo lo que olvidaron los personajes le van indicando qué es la poesía, qué es una rima, qué un cuento -explica Faturos-. Está bueno que un chico salga aprendiendo esas cosas y también me interesa mucho en cuanto al uso de la palabra que está muy valorizado en la obra".

La interacción con el público es otro punto importante, en la obra hay adivinanzas, juegos, "los chicos se ponen desesperados para tratar de adivinar -asegura Faturos-, también tienen ese poder de 'desbaratar' una obra, por eso el actor debe estar muy atento como para tenerlos en cuenta y que no se trate de una cuarta pared y a la vez manejar el hecho de poder seguir el ritmo". Sin embargo esa participación alborotada resulta enriquecedora: "hay que estar alerta en las funciones -afirma-, para ir probando distintas cosas, me gusta que la obra esté en movimiento".

ø Fuente: CLARIN

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