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enérgicamente
los oídos con bastoncitos de algodón
o introducirse en las orejas objetos punzantes, como
clips para sujetar papeles, hebillas o alfileres para
sujetar el pelo, incrementan el riesgo de desarrollar
otitis externa.
Signos
y síntomas
El principal síntoma de la otitis externa es
el dolor de oído, que puede ser intenso y empeorar
cuando se toca o se mueve el lóbulo u otra
parte del pabellón auditivo externo. A veces
también duele al masticar, y el dolor puede
ir precedido de picazón.
La inflamación del conducto auditivo puede
hacer que el niño se queje de molestias y/o
de la sensación de tener el interior del oído
lleno de fluido. También puede empezar a supurar
un líquido que al principio será transparente
pero después es posible que adopte un aspecto
turbio y un color amarillento o purulento. Es posible
que la audición se vea afectada temporalmente
si el pus y las impurezas o la inflamación
del conducto auditivo bloquean el paso normal del
sonido. La fiebre no es un síntoma habitual
de los casos más típicos de otitis externa.
Contagio
La otitis externa no es contagiosa.
Prevención
Instilar gotas óticas de venta sin receta médica
de una solución diluida de ácido acético
o alcohol en los oídos de su hijo después
de que se los moje puede ayudar a prevenir la otitis
externa, especialmente si su hijo es proclive a contraer
este tipo de infecciones. Estas gotas se pueden adquirir
en la farmacia y sólo se deben utilizar en
aquellos niños que no lleven tubos de drenaje
o ventilación en los oídos y no tengan
el tímpano perforado. También es una
buena idea que, después de bañarse,
los niños de sequen las orejas con suavidad
utilizando una toalla y que faciliten la salida de
agua del oído doblando el cuello e inclinando
la cabeza hacia un lado. Para evitar lesionarse los
oídos, los niños no deberían
limpiarse ellos mismos los oídos ni introducirse
objetos en las orejas, ni siquiera cotonetes de algodón.
Incubación
No hay un período de incubación establecido
para la otitis externa, pero el dolor de oídos
suele aparecer después de nadar o de haber
estado sumergido bajo el agua.
Duración
La otitis externa se suele curar al cabo de 7 a 10
días de iniciar el tratamiento.
Tratamiento
Profesional
Aunque
se trata de algo muy poco habitual, la otitis externa
grave o no tratada se puede extender al cartílago
y al hueso adyacente al conducto auditivo, por lo
que es importante que un médico la trate lo
antes posible.
El
tratamiento de la otitis externa depende de la gravedad
de la infección y del dolor que tenga el niño.
En las infecciones más leves, el médico
puede recetar gotas antibióticas para combatir
la infección y corticoesteroides para reducir
la inflamación del conducto auditivo. Generalmente
las gotas se administran varias veces al día
durante 7 a 10 días.
Si
la inflamación ha estrechado tanto el orificio
de entrada del conducto auditivo que resulta difícil
instilar las gotas, el médico puede introducir
una mecha de algodón para facilitar la entrada
de las gotas en el oído. En algunos casos,
el médico puede tener que eliminar el pus y
las impurezas del oído limpiándolo o
succionándolo con delicadeza para que las gotas
puedan penetrar mejor. En los casos más graves
también se prescriben antibióticos orales,
y es posible que el médico solicite un cultivo
de las secreciones del oído para identificar
las bacterias u hongos causantes de a infección.
Para aliviar el dolor de oído, se pueden utilizar
analgésicos de venta sin receta médica.
Una vez iniciado el tratamiento, su hijo se empezará
a encontrar mejor al cabo de un día o dos.
Tratamiento
en Casa
La otitis externa debe ser
tratada por un médico. Su no se trata, el dolor
aumentará y la infección se extenderá.
Para aliviarle el dolor a su hijo antes de que pueda
llevarlo al médico, aplique un paño
o toallita caliente o una manta eléctrica sobre
la oreja del niño. El paracetamol o el ibuprofeno
también pueden aliviarle el malestar.
En
casa, siga las instrucciones del médico en
lo que se refiere a la administración de las
gotas óticas y de los antibióticos orales,
en el caso de que se los haya recetado. Es importante
que su hijo no se moje la cabeza durante todo el ciclo
de tratamiento. Un gorro de baño ofrece una
buena protección durante la ducha o el baño,
y es posible que el pediatra también recomiende
ponerle al niño tapones en los oídos.
Cuando
llamar al pediatra
Llame
inmediatamente al pediatra si su hijo presenta cualquiera
de los siguientes síntomas: dolor de oído
con o sin fiebre, pérdida de audición
en uno o ambos oídos, supuración en
el oído.
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Fuente: KIDSHEALTH
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