MARZO 2009
Ortorexia: la obsesión por comer sano
En EE.UU. advierten sobre los riesgos de la ortorexia. La obsesión por hacerles comer sano puede ser perjudicial para los chicos. El excesivo control de los padres sobre cómo se alimentan les genera angustia y otros trastornos.
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La norteamericana Beth Dunn, presidenta de una empresa multimedia, alienta a su hijo de ocho años a comer sano. Le sirve alimentos orgánicos y le enseña a leer las etiquetas que figuran en las latas y cajas de cereales. Dunn es uno de los tantos padres norteamericanos que vigilan la cantidad de azúcares, alimentos procesados y grasas "trans" que consumen sus hijos.

En general, la preocupación no responde tanto a un miedo a la obesidad -si bien puede figurar en la ecuación- sino al deseo de proteger a los chicos de problemas como la hiperactividad, la

 

diabetes y las enfermedades coronarias, que en su opinión pueden evitarse, o controlarse al menos, a través de una dieta cuidadosa.

Si bien prácticamente ningún especialista criticaría a los padres por prestar atención a la dieta que siguen sus hijos, a muchos médicos, dietistas y especialistas en trastornos de la alimentación les preocupa el hecho de que algunos se muestren demasiado recelosos y hasta obsesivos en sus esfuerzos para incentivar buenos hábitos alimenticios en sus hijos. Con la mejor de las intenciones, estos padres estarían creando un entorno poco sano alrededor del tema de la comida.

"Vemos muchos casos de ansiedad en estos chicos", reveló Cynthia Bulik, directora del programa de Trastornos de la Alimentación en la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill. "Van a fiestas de cumpleaños y si no sirven torta de granola les parece que no pueden comerla. La cultura actual los lleva tanto a ellos como a sus progenitores a considerar con excesiva seriedad los mensajes de salud pública", agregó. Además, se cree que trastornos clínicos como la anorexia nerviosa y la bulimia se deben a varias causas, incluida la herencia genética, la influencia de los medios de comunicación y la presión social.

Lisa Dorfman, dietista de la Universidad de Miami, dice ver con frecuencia chicos a los que los aterrorizan los alimentos considerados nocivos por su padres. Para el doctor Steven Bratman, de Denver, las personas obsesionadas con consumir alimentos sanos sufren de ortorexia. Sin embargo, David Hahn, subdirector médico en el Centro Renfrew, una clínica de trastornos clínicos de Filadelfia, directamente afirma que quienes sufren de ortorexia son anoréxicos disfrazados.

Esta obsesión puede llegar a transformarse en enfermedad si no se ingieren carnes, pescado u otros alimentos necesarios y se producen carencias nutricionales.

ø Fuente: THE NEW YORK TIMES

Origen de la ortorexia

La palabra ortorexia deriva del griego orthos, que significa justo. Esta enfermedad ha sido investigada por un médico que practica la medicina alternativa, Steven Bratman, quien publicó el libro Health food junkies, ya transformado en best seller. Bratman aventuró algunos diagnósticos a través de preguntas como "¿Su forma de comer lo aísla de los demás?", "¿Se siente culpable cuando come algo no permitido por sus convicciones dietéticas?, o "¿Se preocupa más por la calidad de los alimentos que por el placer de comerlos?".

Aquel que haya respondido afirmativamente, al menos, a una de las cuestiones puede considerarse candidato a la adicción a la comida saludable; un nuevo trastorno alimentario nacido de la contemporánea cultura ecológica y definido, hace poco más de un año, por el médico Steven Bratman.

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