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Empecemos
por exponer "lo obvio". Es claro para todo
el mundo que el hecho de perder la "exclusividad"
de los padres, en el caso de la aparición en
el mundo del primer hermano de aquel, hasta ese entonces,
único hijo de la pareja, debería constituirse,
per se, en un hecho complicado, delicado, molesto
y amargo para el primogénito ya nato. Esto
parece ser, por lo empíricamente comprobable,
por lo generacionalmente trasmisible, por lo que dicen
muchas escuelas de psicología, de psicopedagogía,
de sociología y hasta de antropología,
"infaliblemente así" y por lo tanto
deviene un hecho innegable e irrefutable. No estamos
diciendo que esta lectura sea falaz, pero elucidemos
algunas cuestiones que exceden a esta simple y unilateral
explicación de los acontecimientos. Es cierto,
por otra parte, que más allá de lo que
la religión nos quiera hacer creer desde siempre,
con el "amarás al prójimo como
a ti mismo" y el "somos todos hijos de Dios,
e iguales ante él"
el compartir
duele; y si de los padres se trata, durante la infancia,
sabemos que este padecer puede tornarse insoportable.
Todo niño que pase por la instancia de tener
un hermano, va a sufrir, es un hecho de estructura.
Aunque sea un poco va a sufrir, porque algo,
ineludiblemente, se va a perder. Compartir implica
perder, en este caso en particular, implica perder
amor, perder exclusividad, unicidad en la atención,
en el cariño, en el tiempo, etc. Ahora bien,
dicho esto, podemos, asimismo, afirmar lo siguiente:
más allá de que a nadie le "guste"
ni esté del todo y desde el vamos dispuesto
a perder, nadie se murió por el hecho de no
contar con la exclusividad de sus padres, y hasta
nos atrevemos a aseverar que la mayoría de
las veces, y a la larga, por supuesto, este perder
alivia al sujeto, pues implica que "no todo"
sus padres, por decirlo de algún modo, caiga
y recaiga siempre sobre él. No todo el afecto,
no toda la protección, no todo el cuidado,
no todas las responsabilidades, no todos los ideales,
no todas las frustraciones, no todos los deseos, etc.
le pertenecen, la torta podrá partirse en pedazos,
no se la tendrá que comer toda
.
Con este mismo criterio, si la lectura se simplifica
a un solo plano, es decir, al de pensar que sólo
sufre el primero de los hijos por el nacimiento del
primero de los hermanos, entre el primer hijo y el
tercero, por ejemplo, con el cuarto, no habría
conflicto alguno; o al revés, si se tiene seis
o siete hermanos, el primero sería un absoluto
desdichado por la cantidad de veces que tuvo que compartirlo
todo, y convengamos que ya no le quedaría mucho
para él, casi nada, digamos.
Motivo
por el cual debemos indicar una lectura con otra lógica,
una lógica que no tenga como axioma la cantidad
y el número sino, y es esto lo fundamental,
las graduaciones y los lugares, pero por sobre todo
los lugares y los sujetos que los habitan. Una mirada
psicoanalítica.
Hemos tenido consultas por casos muy graves, de niños
con muchos problemas de todo tipo, afectivos, de conducta,
sociales, escolares, etc., donde aparecían
síntomas complicados, raros, peligrosos. La
lógica de muchos de estos casos nos mostraba
el mismo detonante, claro está, en el caso
por caso de los sujetos y con la historia particular
de cada quien, pero el indicador permanecía
en casi todos estos casos: el nacimiento de un hermano.
Para
la extrañeza de más de uno, dejemos
en claro que no se trataba siempre y necesariamente
del "primer" hermano de la serie. Podía
aparecer ante cualquiera de ellos, ¿Por qué?
Porque, como dijimos, no se trata, necesariamente
y exclusivamente de una cuestión concatenada
en la cronología, sino de otra cosa, de otra
lógica que la excede y complejiza.
Siempre
es difícil, insistimos, la llegada de un nuevo
ser, pero existen graduaciones que hacen de este momento
aunque doloroso y molesto, algo soportable, pasable,
y, como adelantamos, hasta con cierto posible usufructo
futuro, o complican extremando los acontecimientos,
volviéndolos muy complicados. Como siempre
nos enseña nuestro maestro de psicoanálisis,
existen excesos de poco y excesos de mucho. La vertiente
más explícita, más asequible
a nuestra experiencia, y que es importante y necesaria
también, nos lleva a pensar que hay cuestiones
básicas que los papás pueden hacer,
millones de ejemplos cotidianos nos preexisten y rodean,
pero sabemos que sobre todas las cosas, es fundamentalmente
importante el "poner palabras"; decir, hablar
sobre el bebé en camino; también es
fundamental ordenar los lugares, dejar en claro el
lugar del nuevo hermanito en la casa, qué cosas
le pertenecerán, qué no; es indispensable
no hacer que de golpe el niño tenga que compartir
absolutamente todo, además de a sus padres
y familiares, también todos sus espacios y
cosas (habitación, cama, juguetes, etc.); también
se sabe que ayuda dejarlo o dejarlos participar en
la elección del nombre del bebé; es
interesante el efecto que produce sobre un nene que
"su hermano" que no nació o recién
nacido le haga regalos a él; es muy importante
que los chicos puedan preguntar, decir, acompañar;
es necesario respetar sus tiempos, permitirle estar
más demandante, más mimoso, más
"aniñado", e inclusive un poco enojado,
un poco triste, y es bastante común que incluso
aparezcan ciertas "regresiones" sobre logros
ya conseguidos allá lejos y hace tiempo (por
ejemplo, hacerse pis nuevamente, agarrar el chupete
ya abandonado, etc.).
Pero
esta vertiente, y este es el punto que no nos permite
ser ingenuos al respecto, se monta sobre otra mucho
más importante que debe estar, sino, lo antedicho
es puramente un "arreglo cosmético"
que va a desarmarse en el corto o mediano plazo como
si se tratara de naipes en el desierto.
No
es que lo otro no sea importante, de hecho lo es y
mucho. Pero ya adelantamos que el quid de la cuestión
giraba alrededor de las graduaciones y, fundamentalmente,
de lugares. Pues bien, vayamos hacia el punto más
álgido de nuestra nota. Digamos que, en el
mejor de los casos, cada hijo que nace será
esperado desde algún lugar por sus papás,
lo hayan concebido ellos mismos o no. Es esperable
que cada niño que llega a este mundo tenga
un lugar al cual irá a alojarse. Es necesario
entender la palabra "lugar" mucho más
allá de la literalidad de la misma. En ese
papá y en esa mamá tiene que haber un
lugar, un agujero, algo que falte, un deseo, como
lo nombramos en psicoanálisis, que posibilite
que un niño habite allí. Por lo tanto,
digamos que no basta con procrear y parir un hijo,
es necesario un momento lógico que implique
que ese hijo sea adoptado y pueda residir en ese lugar,
no importa cuál sea (eso importará mucho
más tarde en la vida de ese sujeto) pero que
esa dimensión esté, sin eso, sin un
lugar desde el cual es esperado, no hay nada.
Ahora bien, en el mejor de los casos, habrá
un lugar para cada uno de los hijos a advenir. En
el "mejor de los casos", o sea: no siempre,
y lamentablemente, no hay garantías absolutas
al respecto. Con lo que nos encontramos en varias,
no en una, sino varias oportunidades en la clínica,
es que no siempre hay lugar. A veces no hay lugar
ni si quiera para uno sólo. Otras veces, había
sólo un lugar y llegan dos o tres
muchas
veces el lugar que había para uno queda como
está y otras veces, a ese único lugar
existente se le resta el sujeto que estaba y se le
oferta al que advino recientemente. Aclaremos lo expuesto:
se le quita toda la energía, toda la líbido,
diríamos con Freud, al hijo que ya estaba,
para investir de todo amor, toda atención,
toda importancia, todo lugar, en definitiva, al que
acaba de nacer. Todos estos casos, aquellos en los
que no había nada para nadie, así como
en los que había para uno o para unos pocos
y se saca de allí para poner allá
implican
consecuencias para todos los que fueron objeto de
las "repartija", pero son gravísimos
y devastadores los efectos que recaen sobre el que
se quedó sin nada o con muy poco. Las marcas
de este movimiento poco feliz no sólo aparecerán
como consecuencias en esa relación entre hermanos,
que demás está decir lo terriblemente
complicada que será, sino que el efecto sobre
el sujeto, la más de las veces, dejará
como saldo un daño incurable y muchas veces
irreparable. El análisis podrá trabajar
esas marcas, bordearlas, cambiarles el sentido y hasta
suavizarlas, lo cual no es poco para el padecimiento
del cual estamos hablando, pero si un sujeto no tuvo
un lugar o lo tuvo y fue expulsado de allí,
la cicatriz que deja ese tiempo es prácticamente
imborrable.
Pero
por otra parte, démosle algo de "libertad"
al sujeto. Démosle la oportunidad, la chance,
de que pueda alojarse en alguien más, en alguien
que posee un lugar posible para él. Dado que
se trata de lugares y funciones que pueden ser encarnados
por diferentes personas (abuelos, tíos, amigos
de los padres, etc.) no están cerradas exclusivamente
a los padres.
Pero
ahora se entiende por qué no es posible hacer
una lectura que cuente con un sólo plano en
el entendimiento y en la dirección de una cura
sería muy fácil, realmente y verdaderamente
no lo es. Justamente, el problema es que todos estos
procesos que acabamos de describir no son concientes
ni voluntarios ni electivos ni tienen absolutamente
nada que ver ni con el amor ni con las buenas intenciones.
Todo esto ocurre en un plano que no es asequible para
el sujeto que lo padece, ni para el que es padre o
está por serlo (por primera, segunda o tercera
vez) ni para el pequeño que adviene al mundo;
el que nace no sabe a qué lugar, en el mejor
de los casos si es que lo hay; y tampoco le es conciente
a aquellos de quienes depende la operación
Pero
no confundamos los tantos ni nos hagamos los tontos,
no somos menos responsables porque no sabemos.
Cuando
uno se analiza seriamente y no toma a la ligera ningún
"dónde" (los desde dónde,
ni los hacia dónde) ni ningún
"para qué" o "para quién"
si
un sujeto que tiene intenciones de ser padre, por
primera vez o nuevamente, se pregunta y se responsabiliza
por el movimiento que está por hacer, entonces,
y aunque sea "sin garantías" pues
tampoco en este punto las hay, la cosa funciona de
otro modo, al menos la ética aparece en el
horizonte, lo cual no es poco, ya lo sabemos.-
AUTORES:
VERÓNICA LEDER, MARTÍN BAAMONDE - LIC.
EN PSICOLOGÍA (U.B.A.)
http://psiuba.blogspot.com/
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