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malo'. En resumen, los niños asocian todas estas cosas a la oscuridad, de ahí el temor.
¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestros hijos?
Muchas veces, con dejar temporalmente un punto de luz o la puerta abierta el niño se queda tranquilo, pero otras no es suficiente. Les propongo una serie de estrategias que pueden ser útiles.
o Es importante crear una rutina de sueño agradable y tranquila.
o Evitar cuentos, historias o películas que puedan causar miedo al niño, especialmente justo antes de irse a dormir.
o Durante el día buscar juegos divertidos que se puedan hacer a oscuras dentro de la habitación por ejemplo con una linterna (jugar a las sombras, buscar un tesoro, adivinar ruidos...)
o Si aparece una pesadilla por la noche, no encender la luz de su cuarto. Se le puede calmar con la luz del pasillo, para que no asocie luz a tranquilidad.
o No amenzar con lo que le da miedo si su comportamiento no es adecuado en un momento dado
o Se puede recurrir a cuentos infantiles que hay publicados sobre este tema y que así se pueda identificar con ese personaje, o aprovechar las ideas del personaje para superar su miedo.
o Se puede recurrir a un muñeco o a un amuleto que le protege por la noche siempre y cuando el niño esté de acuerdo.
A veces, intentará meterse en nuestra cama pedirá que, por favor, duerman con él. Ésta es una decisión muy personal, pero el aceptarla no es garantía de solución. En este caso estaríamos metiendo el problema debajo de la alfombra y en algún otro momento saldrá a flote nuevamente.
Esto no quiere decir que no nos podemos quedar con él un ratito. Al contrario, no se debe dejar al niño solo con su miedo. Necesita de nuestra presencia, de nuestra comprensión y transmitirle calma y seguridad. Si lo acompañamos un rato, lo acariciamos, escuchamos lo que tiene que decir y tratamos de desviar su atención hacia cosas agradables. Pero hay que darle la oportunidad de que se vaya enfrentando a la situación él solo (aunque sea a ratitos) con las estrategias que hemos comentado anteriormente y que vea que puede. Con nuestra presencia permanente no puede enfrentarse a su problema.
Lo importante es que poco a poco el niño pueda asociar la oscuridad con tranquilidad, con cosas divertidas. Que lo premiemos por los pequeños logros que vaya consiguiendo con nuestra ayuda.
Por último, un caso especial que suele conllevar dificultades: si acaban de mudarse de casa, dale un tiempo a que se acostumbre y que pueda sentir ese nuevo espacio como 'su' casa o 'su' habitación, y pueda ser para él reducto de protección y seguridad.
ø Por SILVIA GIAO ( FAMILIAE ) www.centrodepsicologia.org |