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mantra,
dibujo centrado, mandala para pintar, rodar y girar,
aparecer y calmar. ¡alasmandalas es un juego!,
anuncia Cincunegui. Expresión hecha de
música y dibujos, de muchos para muchos, fuerza
centrífuga que reside en la unidad del corazón
de la diversidad. Amor que reparte y crece. Refugio
ante tanto caos, ventana para que hagas tu propia
experiencia.
Los
mandalas que sirvieron como disparadores de este trabajo
aparecieron como una herramienta de taller, para ayudar
a que chicos recargados de estímulos pudieran
meterse un poquito para adentro, re-centrarse, y así
encontrar en ellos mismos lo que tienen para decir
con la música. Pero en realidad surgieron mucho
antes, cuando Mariana se encontró de pronto
mamá, acunando a su bebé con movimientos
y cantos en círculos que extrañamente
ya habitaban en ella, como si hubiesen sido recuperados
del centro de los tiempos. Cuando
acunamos a nuestros hijos, o cuando se cantan ellos
mismos, sin darnos cuenta, estamos cantando en círculos,
cuenta ella. Ese aa-aa-aa, noni, noni, noni
ayuda a bajar, te hace entrar en otro estado, y se
repite siempre, si variás es una distracción.
Es un mantra, algo circular, que acompaña en
la repetición.
Mariana
Cincunegui tiene un taller de música que es
un semillero, donde hay guitarras y guitarritas, percusiones
de todo tipo, juguetes chiquititos en las paredes,
IMacs con Protools, libros de arte, témperas,
óleos, fibras, colores, brillitos. Allí
comenzó la experiencia con los mandalas y sus
alumnos. "Todas las ideas las pruebo en el taller,
así que empecé a tirar mandalas al final
de la clase, como una herramienta de re-centramiento.
Para rellenar, para hacer collage, grupales, chiquitas,
grandes... Las fui tejiendo de una manera occidental,
porque el tema tiene una parte mística que
yo no entiendo. Pero comprobé que genera algo
muy alucinante, muy primitivo y poderoso.
¿Por
qué esa necesidad de re-centrar a los nenes?
Los
nenes venían a las clases muy acelerados. Mucho
estímulo genera un salirte de vos. Yo te enseño,
te enseño, vos recibís, pero de golpe
estás recibiendo tanto que no sabés
dónde quedaste. Y en las escuelas no hay un
momento para parar y decir: bueno, ahora vamos para
adentro. Matemática, geografía, recreo,
patio, lengua, naturales, recreo, patio, más
danza, astronomía, todo lo que tengan las escuelas
copadas. Todo es de afuera hacia adentro, ¿en
qué momento vuelvo a mí con todo eso?
Porque la creatividad está adentro, ahí
está la pulsión de crear. Y el taller
de música es un espacio de creación
artística y expresión a través
de un lenguaje.
Esa
aceleración es como un signo de los tiempos,
¿no?
Los
chicos están como estamos todos, muy pasados
de estímulos. Las tardes no son las mismas
que antes, cuando volvías de la escuela y podías
tocar un piano y preparar Beethoven para la semana
próxima. No existe la siesta. El sonido del
mundo es otro: celular, tele, equipo de música,
radio, mail, Facebook, Google no sé cuánto,
Playstation... Mucho. Cuando era chica y me aburría,
bajaba a la vereda y montaba mi kiosco de revistas.
¡Y veía pasar a la gente! ¿Qué
nene hoy ve pasar a la gente? Mi hija no.
Trabajando
con niños desde hace años... y ahora
la maternidad. ¿Cambió tu percepción
del trabajo?
Entiendo
las cosas desde otro lugar. Antes estaba sólo
en el lugar de los chicos, trabajaba con ellos y tenía
una mirada dirigida a cuidarlos. Esta vez siento que
los nenes van a estar bien si los grandes estamos
bien. Está perfecto el los niños
primero, es así. Pero son niños,
tienen que estar amparados y cuidados por alguien.
Por eso este disco tiene esa magia de que es para
todos. ¿Música para niños, música
para grandes? Ni una cosa ni la otra. Se podría
llamar música con niños.
ø Fuente: PÁGINA 12
Para
agendar
Mariana Cincunegui presenta su CD Alasmandalas
Ciudad Cultural Konex / Sarmiento 3131 / 4864-3200
El sábado 31 de Julio a las 17.30 hs.
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