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Sorbetes
voladores, malabares aéreos propulsados
por un secador de pelo, piñatas colectivas
y aspiradoras amenazantes se dan cita en Aires,
el estreno de la compañía Clun
que dirige Marcelo Katz. Creado en 1997, el
grupo estrenó una gran variedad de espectáculos,
algunos de corte circense (Luna), otros más
teatrales (Allegro ma non troppo) y hasta musicales,
como la versión clownesca de La flauta
mágica, de Mozart. Aires es, en gran
medida, un espectáculo que continúa
la ruta trazada por su antecesor, Aguas, un
montaje realizado con los alumnos de la escuela
que Katz dirige en el barrio de Almagro. En
efecto, el tema de los cuatro elementos seguirá
vigente en un tercer montaje que se llamará
Tierras. Pero el fuego deberá esperar,
al menos, al estreno de una obra ligada a la
geometría y a las ciencias duras. Se
llamará Quadrivium cuenta Katz,
el
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nombre
dado en la Edad Media a las cuatro ciencias consideradas
matemáticas: la geometría, la aritmética,
la astronomía y la música.
Una
vez retirados actores y alumnos del Espacio Aguirre,
su sala-estudio, Katz encuentra la tranquilidad necesaria
para encontrar el tema para sus próximos trabajos:
La noche, ese silencio posterior al hervidero
de actividad de todo el día, me resulta tan
sugerente y cargado de ecos que me siento en las gradas,
pongo muy poca luz en el escenario y dejo que vengan
las imágenes, algunas difusas, otras muy definidas,
detalla. Y aunque podría pensarse lo contrario,
son las visiones menos delineadas las que más
entusiasman al director: Me darán más
trabajo para ponerlas en palabras y transmitirlas
al equipo creativo, pero son las imágenes difusas
y oníricas las que me hacen avanzar sobre el
tema para luego convertirlo en espectáculo,
asegura. Un mundo de hombres voladores, humos coloreados
y paracaídas promete Aires: sobre el guión
de Javier Pomposiello y el propio Katz, interpretan
Luciana Wiederhold, Julieta Carreras, Erica Ynoub,
Cecile Caillon, Pablo Fusco, Javier Pomposiello, Demian
Candal, Juan Carlos Bratoz, Martín López
y Lisandro Penelas.
¿Cómo
es su modalidad de investigación, grupal o
individual?
Hay
un trabajo previo a los ensayos que a veces hago solo
y otras, con alguien del equipo: se trata de pensar
ideas, disparadores, nexos, personajes o situaciones.
Todo va a parar a la olla del material que nos guiará
hacia la etapa de la investigación grupal.
Ahí probamos cada una de las ideas y todas
las que surjan y se ramifiquen de las originales.
Recién luego viene el montaje.
¿Cómo
se efectúan las pruebas?
Compramos
los materiales necesarios: tenemos un presupuesto
importante en ensayo y error, y siempre resulta que
a pesar de la inversión realizada, hay escenas
que no entran en los espectáculos.
¿Cuáles
son las causas?
Muy
diferentes. Para Aires pensamos en tres clowns bailando
con abanicos gigantes, pero fue muy difícil
de coordinarlo, quisimos investigar sobre el uso de
un gas pesado para que flotasen en escena algunos
objetos livianos, pero los costos eran muy altos.
También quisimos interrelacionar clowns y dibujos
animados, pero se nos quemó el proyector y
la idea pasó a mejor vida.
Entre
Allegro ma non troppo y Aguas hay diferencias importantes.
¿Cómo se producen los cambios en sus
espectáculos? ¿Tienen que ver con el
perfil de intérprete con el que cuenta?
Creo que sobre todo tienen que ver con mi proceso
como creador. Antes quería contar una historia.
Ahora estoy disfrutando el tomar un tema y jugar sobre
él. Creo que encuentro coherencia, pero desde
otro lugar. No hago tanto trabajo de guión
previo, sino que el acento lo pongo en procurar imágenes
y disparadores y luego desarrollarlos en los ensayos.
El
aire parece un elemento poco concreto para trabajar...
El
aire y el agua son mundos muy distintos y por esto
me generaron imágenes bien diferenciadas. Aguas
fue un espectáculo más concreto, que
siguió el camino de la risa. En cambio, este
Aires tiene momentos poéticos que se entrelazan
con escenas hilarantes. Es un espectáculo que
presenta climas oníricos que se funden con
la risa, y el espectador irá acompañando
esta alternancia sin darse cuenta.
ø Fuente: PÁGINA 12
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