JUNIO 2010
Los límites SEGUNDA PARTE
Elizabeth Chao, docente de nivel inicial y directora del Taller de Eli -un espacio de juego para bebés y niños- nos invita a reflexionar sobre nuestra postura como padres frente a los límites en la temprana edad.
VER COMENTARIOS DE LECTORES [ 0 ]
 
| Más

En la vida cotidiana existen decisiones que no pueden discutirse. Lo importante es permitirles tomar decisiones por ellos mismos lo más frecuentemente que se pueda, incluso la hora de acostarse puede ser mejor aceptada si se les comunica con anterioridad que será después de cenar, de ver un programa de televisión o de contarles un cuento.
Poner límites es un conflicto.; tomar una posición frente a la actitud de un niño, es una responsabilidad... Decir "no" a una demanda infantil, angustia al adulto, frustra al niño...
el pedido de explicaciones entre padres e hijos, docentes y alumnos, ubica a los adultos

 

en relación a los niños en un lugar diferente; lugar que a su vez desubica, para volver a ubicar la relación entre niños y adultos.

El límite es la necesidad de un espacio para crecer y crear. Marca el continente dentro del cual el chico se puede mover libremente. Saber dónde termina el permiso, es lo que le posibilita elegir. Es aprender a respetar ciertas reglas, normas y pautas de convivencia.
Es un código común para el entendimiento de quienes conviven en un mismo espacio y tiempo. Es un contrato para que todos vivamos bien y no unos sobre otros.

Amarlo no significa realizar todos sus deseos, amarlo es ayudarlo a crecer, haciéndolo sentir y tolerar frustraciones.

Disciplinarlo con firmeza, significa darle límites justos, con amor y sabiduría. Esto requiere la estabilidad emocional de los padres y docentes, responsables de guiar a sus hijos y alumnos.
Tania Zagury sostiene que "poner límites tiene que ver con decir "SI" siempre que sea posible y "NO" siempre que sea necesario". Tambien la autora afirma que "poner límites es, principalmente dar el ejemplo". Esto significa que no se trata de dictar normas sino de acompañar y sostener los parámetros de conducta, que se establezcan para los chicos, desde el mundo adulto.
Por eso es importante que exista un previo acuerdo entre ambos padres sobre como manejarse en cada situación, es importante mantener una postura coherente entre mamá y papá en relación a los permisos tanto como a los NO.

Durante los dos y tres años de vida, con la aparición del lenguaje aparecen primero el "NO" y luego las preguntas. El niño pasa por un período de oposición ante cualquier pedido o circunstancia.
Hay que entender estos "NO" como parte normal de su desarrollo, como la afirmación inicial de su yo, distinto de quienes lo rodean. Estas primeras manifestaciones constituyen, entre otras, los primeros intentos de discriminación como sujeto: las cuales lentamente y con la confianza del niño en sus posibilidades, dejarán de ser un no rotundo, para decir si a lo que desea o se le pide.

A partir de los tres años las preguntas del Por qué y Para qué serán, en un sentido la adquisición del mundo sensorio motriz a través del manejo verbal y en otro, el origen de la búsqueda de explicaciones para toda la vida, motor de su curiosidad y organizador del desarrollo inteligente.

Los límites son "enunciados" que hacen referencia a cuáles son los comportamientos que serán aceptados y cuáles no. Enunciarlos indica a los niños la existencia de un "orden" y evita que los niños deban "adivinar" qué es lo que se espera de ellos. Los límites deben estar relacionados en forma clara con la seguridad y protección de ellos mismos, de sus pares y del medio que los rodea. Para los niños pequeños deben ser pocos en cantidad, y deben estar dentro de las posibilidades de comprensión. Por ejemplo: "Debemos caminar por esta zona". "Las sillas son para sentarse", "Debemos lavarnos las manos antes de comer".
Enseñar a los niños el "por qué" de los límites los ayuda a incorporarlos, internalizarlos y a poder comprender que existen "reglas de juego".

Los niños suelen responder más favorablemente cuando se les da una directiva y se les pone sobre aviso respecto de lo que se espera de ellos. Esto hace decrecer su ansiedad y los ayuda a anticiparse o prepararse para los cambios. En vez de demandar de ellos resultados inmediatos, los adultos deberían dar a los niños el tiempo necesario para responder a lo que se espera de ellos.


ø Por ELIZABETH CHAO / DOCENTE NIVEL INICIAL / WWW.JUGANDOCONELI.COM.AR

Bibliografía utilizada y lecturas sugeridas:
"Los límites, un mensaje de cuidado" Claudia Ester Gerstenhaber. Ed: A-Z.
"La maternidad y el encuentro con la propia sombra" Laura Gutman. Ed. Del Nuevo Extremo.
Material teórico de la Lic. Lucía Moreau de Linares y la Lic. Ruth Harf.
"Los niños y su derecho a la verdad" Francoise Dolto, Ed. Atlántida.

Comentarios de Lectores
Sé el primero en comentar
TODAVÍA NO HAY COMENTARIOS INGRESADOS EN ESTA NOTA  
Búsqueda personalizada
 
site statistics
USUARIOS
CONECTADOS