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Cómo contribuir a un desarrollo psico-afectivo
sano:
Responder a las necesidades básicas del niño.
Tener presente que los bebés entienden todo.
Fortalecer el vínculo entre el bebé
y los padres.
Derribar el mito que si mimamos a nuestros bebés
seremos dominados por ellos.
No temer perder autoridad por brindar mucho amor.
Tener la paciencia para acompañar a nuestros
hijos en su camino de aprendizaje.
Tomarse el tiempo de compartir, hablar y comunicarse
los hijos (aunque aún no hayan adquirido el
lenguaje).
Intentar satisfacer las necesidades físicas
y afectivas.
Sostener, mirar y atender a los hijos.
Durante
los primeros tres años de vida el niño
produce el mayor desarrollo físico y emocional
de su vida, constituyendo la estructura que lo sostendrá
en el futuro. Por lo que en esta etapa deben extremarse
los cuidados a todos los niveles. Los padres deben
saber que existen personas y herramientas que pueden
ayudarles en esta tarea, la puericultora.
El
rol de la puericultora, especialista en lactancia,
ha evolucionado. Actualmente no sólo enseña
la técnica de un amamantamiento saludable,
sino que es la persona responsable de acompañar
a los padres en todo el proceso de la crianza, otorgando
un marco de contención.
Resulta
necesario tomar conciencia de la importancia que tiene
educar a la población en general, sobre los
beneficios de una crianza saludable y fomentar la
creación de espacios de lactancia en lugares
públicos, con el objeto de que las madres puedan
amamantar en un marco de intimidad, contando con la
asistencia de puericultoras. Y esto sería sólo
un comienzo para la tarea primordial que debemos encarar
entre todos.
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POR LAURA KROCHIK / ESPECIALISTA EN
LACTANCIA Y CRIANZA
COORDINADORA DEL PRIMER PROGRAMA ARGENTINO DE FORMACIÓN
EN PRIMERA INFANCIA Y CRIANZA
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