|
cansa
y en ocasiones los aburre", dijo Mariana Cardaci,
psicóloga de la Sociedad Argentina de Terapia
Familiar.
Todos
los especialistas consultados coincidieron en que
cada chico vive y expresa a su manera lo que la vuelta
al colegio le provoca. "Hay niños que
se comportan como si tuvieran menos edad, con enuresis
nocturna, berrinches o rebeldías. En otros
casos aparecen erupciones, fiebre u otro tipo de malestar
físico. Cada niño y cada familia expresa
de forma específica este conflicto personal",
dijo el psicólogo Sebastián Seguí,
del Centro Desplegar.
Con
autonomía
El rol de los padres es fundamental para sostener
el cambio, sobre todo para darles seguridad y ayudarlos
a despegarse de ellos. Margarita Bonomo, psicopedagoga
y terapeuta familiar, señaló que "el
acompañamiento de los padres permite a los
chicos lograr una buena autonomía hasta que
se afianzan en la cotidianeidad de la escolaridad".
"Empezar
con seguridad y confianza es un muy buen modo de inicio,
por eso hay que acompañar a los niños
y, más allá de comprar los útiles
y el uniforme, armar juntos la mochila y repasar temas
del año anterior", afirmó Cardaci.
Los
profesionales también destacaron la importancia
de anticipar a los chicos que los horarios y la rutina
van a cambiar. "Se trata de explicarles en qué
horarios van a estar juntos y en qué horarios
no; si el chico va a ir al comedor. Con mucha paciencia,
ir armando la estructura que va a sostenerse durante
todo el año. Es importante mostrarles seguridad
de que cuando los hijos vuelvan a la casa va a estar
todo bien", señaló Bonomo.
Empezar
primer grado produce un plus de movilización
familiar. "Los chicos pasan de ser los mayores
del jardín a los chiquitos de la primaria.
Esto requiere toda una acomodación, que lleva
un tiempo, así como adaptarse al ritmo escolar
y al aprendizaje, porque se marcan pautas y límites,
desde la hoja con renglón, hasta los recreos
o llevar útiles. Hay niños a los que
les resulta más fácil que a otros",
dijo Bonomo.
Según
la psicóloga infantil Norma Porter, es importante
que los papás muestren a los hijos que están
atentos a lo que necesitan y que los alienten. Además,
es bueno hablarles sobre los valores, el sentido de
responsabilidad y de la autoridad, explicarles que
deben hacer caso a los maestros e incentivarlos a
hacerse amigos de los compañeros.
Para
que los chicos se vayan acomodando de a poco a los
cambios, los especialistas aconsejan ir practicando
desde días antes. "Esto implica acostarse
y levantarse más temprano y comenzar a tener
limitaciones en el horario del baño, de la
televisión, la pileta o el juego. Comenzar
por tener una semana de vacaciones más ordenadas
en horarios, pero con la laxitud de estar de vacaciones
todavía", sugirió Cardaci.
Cuando
el rechazo hacia el inicio escolar está muy
marcado en los chicos y se prolonga en el tiempo es
importante hacer una consulta a un profesional.
ø
Fuente: LA NACIÓN
|