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La licenciada Fernández, que quedó viuda
hace más de 15 años y conoce qué
significa estar a cargo de un hogar monoparental,
explica que una de las principales dificultades que
presenta el fenómeno es la mirada de los otros.
"A
menudo, se considera que pertenecer al género
femenino implica "naturalmente" ocuparse
de los chicos y la casa, y la tarea de la mujer, aunque
esté sola, es mirada con mucha menos benevolencia
que en los contados casos en que debe asumir la dirección
del hogar monoparental el varón."
Otro
de los problemas que suelen arrastrar estos hogares
es el prejuicio hacia sus integrantes menores en la
escuela, juzgados "chicos problema".
"Entonces,
si aparece alguna dificultad en las aulas se instala
al chico allí, a manera de "profecía
autocumplida"-dice la psicóloga-. En realidad,
los profesionales no nos cansamos de repetir que monoparentalidad
no es sinónimo de disfuncionalidad, como tampoco
el hecho de que haya papá y mamá es
garantía de que todo funcione bien."
La
licenciada Norma Pollan, coordinadora del Equipo de
Niños y Adolescentes del Centro Privado de
Psicoterapias, agrega que al convertirse una familia
en monoparental esto siempre genera una crisis y la
forma en que este cambio se resuelva condicionará
en gran parte la dinámica de la nueva estructura.
"Algunas
investigaciones indican que las familias monoparentales
con ausencia del padre, a excepción de cuando
éste ha muerto -comenta Pollan-, incrementa
el riesgo de hijos con problemas escolares y de conducta.
Sin embargo, no hay consecuencias iguales para todos.
Un alto grado de tensión en familias biparentales
es más perjudicial que una familia monoparental
organizada, con un bajo grado de tensión. En
suma: los padres a cargo de una familia monoparental
no están destinados a tener hijos con problemas."
Todo
sobre las espaldas
La
licenciada Susana Fernández agrega que el ingreso
en la monoparentalidad abre un período de reacomodamiento
que puede extenderse entre 2 y 3 años.
"Es
diferente si se eligió, como en el caso de
la mujer o el hombre que deciden adoptar un niño
o la mujer que quiere un hijo aunque esté sola,
que cuando la nueva situación irrumpe en forma
no deseada -aclara Pollan-. En esos casos, el adulto
a cargo posiblemente sentirá que no puede con
todo y durante el primer tiempo tendrá sensaciones
de desborde, angustia y desconcierto."
Pero
encabezar un hogar monoparental ofrece, también,
oportunidades de cambio. "Es importante que el
adulto a cargo aprenda a pedir, a delegar y a compartir
-dice la licenciada Fernández-. Que estos padres
y estas madres recurran a la colaboración de
su entorno familiar, escolar, laboral, de amigos,
de compañeros, de vecindad. Aun cuando por
momentos puedan sentirlo, no están solos. Disponerse
a participar de situaciones nuevas y abrir las puertas
de la casa permitirán reorientar la propia
vida y transitar este reacomodamiento desde una perspectiva
más esperanzadora." .
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Fuente: LA NACION
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