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Pero
cuando lo intenta le da hipo. "Solito canto lindo,
pero cuando me escuchan me da chucho", dice una
noche, mientras se va a dormir.
Pensada
para chicos de hasta 6 o 7 años, la propuesta
es que ellos puedan apreciar el backstage de la obra.
La técnica del titiritero "a la vista"
es más que apropiada, ya que los títeres
diseñados por Rocío Campos se desplazan
por espacios móviles. Vestidos íntegramente
de negro, pero con el rostro al natural, los titiriteros
manipulan a los personajes desde un segundo plano.
Juegan, se divierten. Y se mueven como lo hacen los
chicos cuando juegan con autos, aviones o muñecos.
Mariana
Trajtenberg, la directora, también acompaña
a los intérpretes Daniel Scarpitto, Claudia
Villalba, Julieta Alessi y Sebastián Pomiró
para darle vida a Tito, Patricio, Rosita, pájaros
y patos que tratarán de salvar a Hipólito
de sus ataques de hipo invitándolo a formar
parte de un coro.
Es
así que Hipo cumple su sueño cuando,
en plan de ayudar a Patricio y Rosita a declararse
su amor les canta un bolero romántico... ¡y
no le da hipo! "Siempre hay un momento donde
la vergüenza no te deja respirar. Una hormiga
te parece un dragón. Si cantamos todos juntos
nada puede salir mal", entonan al ritmo de rock
& roll.
Los
efectos sonoros, operados en vivo, aportan precisión
al engranaje de recursos escénicos que resolvieron
con mesitas móviles, con rueditas, que cambian
de lugar según dónde vaya la acción.
Una idea simple, pero efectiva que, sobre todo los
más chicos, saben apreciar.
La
exploración de conflictos cotidianos, una puesta
atractiva desde lo visual y lo musical y un lenguaje
a la altura completan la propuesta que la compañía
eligió para festejar sus diez primeros años.
ø
Fuente: CLARIN - por VIVIAN URFEIG
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