MARZO 2009
Cómo superar la resistencia de los chicos a ir a la escuela
La fobia escolar afecta al 5% de los alumnos de primaria.
Permitir que falten, pensando que el problema se resolverá solo, empeora la situación.
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La primera señal, tímida pero certera, asoma en casa. No bien el reloj acerca el horario del colegio, Gonzalo suelta, invariablemente, una frase que se las trae: "Me duele la panza", empieza, apurando gestos y lagrimones que, por repetidos, han perdido eficacia frente a su madre. "Quiero vomitar", continúa, y bastarán unos minutos para que el drama se profundice: "No quiero ir al cole, má. Mañana voy, te lo prometo". Con más o menos variantes, la escena se repite a diario. "No sé qué hacer —suspira la madre—. Le agarra tal ataque que la mitad de los días lo traigo de nuevo y, el resto, lo voy a buscar a la media hora", comenta Marcela, la mamá de Gonzalo que por estos días oscila entre la angustia y el enojo.

 

Se habla de fobia escolar cuando un menor manifiesta un miedo irracional a quedarse en el colegio, un temor que se expresa con síntomas físicos y cuadros de angustia. Pero el diagnóstico no puede ser apurado. Primero el pediatra debe descartar que no haya algo físico que genere esos síntomas, y hay que verificar que no haya en la escuela un peligro real, como alguien que lo molesta o lo maltrata.

Algunos de los niños aquejados por esta fobia se esfuerzan por superarla y luchan contra el miedo: se visten, agarran la mochila, salen y toleran hasta que pueden, que no suele ser mucho.
Otros no pueden siquiera soportar la idea de tener que ir a la escuela. Generalmente no tienen problemas para hacer los deberes que les mandan o poner al día la tarea atrasada, siempre y cuando sea en casa. La fobia escolar suele aparecer en la escuela primaria -donde se estima que afecta al 5% de los chicos-, sobre todo en los primeros grados. Los motivos que la originan son variados. A los más chiquitos los angustia separarse de los papás; son chicos que tampoco van a dormir a casas de otros amiguitos; les da miedo el mundo fuera de la familia y desconfían del cuidado de otros adultos.
En otros casos, esta angustia no tiene que ver con el rendimiento, sino que aparece en situaciones sociales: lo que sucede en los recreos, en el comedor, cuando tienen que hacerse amigos.

La fobia escolar puede tener su origen en diversos ámbitos, que se refuerzan unos a otros. Además de lo mencionado acerca de la angustia de enfrentarse a un mundo extrafamiliar como es la escuela, regido por otros códigos y con otras autoridades, es cada vez más habitual que esta fobia aparezca en niños que no tienen una organización de hábitos hogareños: no pueden autodisciplinarse ni pueden postergar un placer inmediato en pos de un objetivo.

Los especialistas identifican etapas de recrudecimiento de la fobia escolar. Además del ingreso escolar, hay que tener en cuenta a partir de los 8 ó 10 años las tensiones sociales; eso de las divinas y las populares, la mejor amiga; porque a medida que avanzan en la escuela la opinión de los pares es más importante que la de los docentes o los padres. Otra etapa es el inicio de la secundaria, donde los chicos se dispersan, se duermen, suelen ser chicos que se llevan todos pero después llamativamente, aprueban en 15 días todas las materias.

¿Qué hacer cuando mi hijo le tiene fobia a la escuela?

Si bien éste es un cuadro dramático por el sufrimiento que acarrea a hijos y a padres, y por las consecuencias académicas y sociales que produce, suele evolucionar favorablemente con un tratamiento adecuado y oportuno. Los psiquiatras consideran que cada día que tu hijo pase sin ir a la escuela es terreno ganado por el miedo irracional. Si bien cada caso es diferente y como tal necesitará una estrategia terapéutica especialmente diseñada para satisfacer las necesidades y dificultades de ese niño y esa situación, hay algunas premisas básicas que podemos tener en cuenta.

Es muy importante la consulta precoz: cuanto antes desarticulemos los mecanismos fóbicos, más fácilmente será todo y menos consecuencias emocionales, académicas y sociales se sufrirán.
En ésta como en tantas otras situaciones es imprescindible el aporte coherente y coordinado de todos los involucrados con tu hijo, fundamentalmente sus padres y sus docentes.
El objetivo número uno será devolver al niño al carril adecuado: tiene que volver a la escuela. No existe otra manera de superar los miedos que enfrentar lo que se teme. Es el único camino por el cual reaprenderemos a no temer lo que no corresponde. Que tanto padres como maestros entiendan que llevarlo a la escuela y mantenerlo allí es la mejor forma de ayudarlo, es un paso imprescindible para que el tratamiento sea exitoso.
Conversar con tu hijo sobre los motivos por los cuáles no quiere ir al colegio, intentando encontrar un momento adecuado, tal vez un fin de semana donde todos estamos más relajados y evitar los momentos críticos como la hora en la que tiene que ir a la escuela.

 

Comentarios de Lectores
 

MENSAJE 01

16 DE SEPTIEMBRE DE 2009
CARLA ROMANO
HOLA ESTE INFORME ME SIRVIO DE MUCHO, TENGO MI NENE DE 8 AÑOS Y FALTO A LA ESCUELA PORQUE ESTABA ENFERMO, SE PUSO AL DIA CON LAS TAREAS Y EL DIA QUE TENIA QUE VOLVER NO QUISO HIZO UN ESCANDALO NO LO MANDE PERO AHORA ESTOY BUSCANDO UN PSICOLOGO PARA EMPEZAR CON UN TRATAMIENTO. MUCHAS GRACIAS.
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