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Aires, en la creadora y coordinadora (desde hace 25 años) de la Feria de Tradiciones y Artesanías Argentinas. Lo que Vinocur imaginó "todo de golpe", en 1986, es eso que todos llaman Feria de Mataderos, que toma vida cada domingo en torno a la estatua del resero, donde la avenida de los Corrales topa con Lisandro de la Torre y que visitan unas 15.000 personas por fin de semana.
"Hoy la feria sigue teniendo su frescura porque la gente que va es de verdad. Encuentra un cachito del patio que dejaron en su provincia. Hubo que pelear por esto. Aún hoy hay que pelear –explica Vinocur–. Los obstáculos son grandes. Empecé con una gestión que tendió a la descentralización de la cultura y esa fue nuestra apuesta fuerte, a seis cuadras de la avenida General Paz y muy cerca de Ciudad Oculta. Hoy muchos dicen: "¡Qué bien!", "¡Qué patriada!", "¡Qué visión!" Pero el Sur no existe. Las cosas siguen pasado alrededor del Obelisco", se lamenta la coordinadora.
La Feria nació y creció dentro del marco del área de cultura del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la época en que todavía no había jefe de gobierno sino intendente, y resistió todos los cambios de gestión de gobierno. Hasta levantaron su escenario, en los noventa, pero fue repuesto gracias al apoyo de artesanos, músicos y vecinos que juntaron casi 9000 firmas.
¿Cuál es el éxito de su vigencia? Se puede decir que conservó su espíritu inicial. Involucró a los centros tradicionalistas. Valorizó el trabajo de artesanos (en la feria no se venden calculadoras ni sacacorchos chinos) e impulsó el sentido federal. Hizo que conviviera la cultura del criollo con la de los pueblos originarios (desde el primer año se celebra la Pachamama). "La idea de la feria no era sólo recrear una lugar pintoresco. Debía ser de diversidad y tolerancia, de resignificación de símbolos patrios. Pensá que veníamos de la dictadura. Llegamos a un barrio fuerte, con gente conservadora, pero el principal andamiaje de la Feria fue este largo período democrático. En casi todas las administraciones de gobierno logré encontrar algún oído que escuchara".
ø Fuente: LA NACIÓN |