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maqueta.
Una estructura que permite el distanciamiento y manejar
de alguna manera los diversos niveles de emotividad.
"Con
el grupo de teatro Buenos Aires -explica Carlos- venimos
desarrollando obras de María Inés en
esta línea, que es bastante diferente dentro
del teatro para niños. Es interesante abordar
temas que hacen a la conflictiva de los chicos".
Y agrega: "En nuestro país, en general,
tenemos un teatro para chicos muy aséptico,
sin demasiado contenido en donde supuestamente el
único objetivo es divertir".
Carlos
cuenta que desde hace años han venido tratando
distintos temas: la obra Juan calle reflejaba la historia
de un chico de la calle, Sobre ruedas, una relación
entre chicos con capacidades diferentes, El nuevo,
la inserción de un chico en un grupo al que
no pertenecía. "Todos temas que hacen
a la realidad cotidiana de los chicos -explica Carlos-.
Creo que estos temas posibilitan, justamente, que
el chico al salir de la función, interrogue
al padre, al abuelo, por todas las inquietudes que
este tema le trae aparejado. O inclusive que se lo
plantee al maestro. Aunque la escuela es muy renuente
a enfocar este tipo de problemática. En realidad
tiene el problema de los padres que pueden disgustarse
o del superior que lo cuestione por enfrentar a los
chicos con esta realidad".
Lo
raro es que se plantee si corresponde o no, cuando
determinadas realidades muy duras "lo abordan"
al chico todos los días.
Carlos:
Sí. Y cuando son otros los medios que conectan
al chico con esta realidad nadie lo cuestiona. El
chico se sienta frente al televisor y ve imágenes
de guerra y nadie lo cuestiona. Ahora, si esto sucede
en un teatro el cuestionamiento llega.
Muchas
veces la realidad impacta sobre ellos sin que puedan
digerirla. El teatro sería un ámbito
donde poder asimilar lo que sucede, desglosarlo...
Carlos:
Y tener el ida y vuelta con el adulto, que es lo más
importante. La comprobación que realizamos
ahora con Cantata... es fantástica. La reacción
de los chicos es muy interesante, hemos tenido la
posibilidad de hablar con ellos al final de la función.
Y se emocionan. No se angustian.
¿Por
qué creen que en las obras para chicos evitan
abordar conflictos?
Carlos:
Veníamos de un teatro fuertemente políticio
e incisivo en los 70 hasta que llega el Proceso y
de ahí pasamos al teatro pedagógico.
Luego quedamos en esa media agua en donde si no es
pedagógico al menos tiene que ser divertido.
Otro motivo es que el gran comprador del teatro para
chicos es la escuela y la escuela no quiere conflictos,
en general.
María
Inés: Aparte de esto creo que hay un prejuicio
de parte del adulto, en el sentido de qué es
lo que espera encontrar cuando va a ver teatro para
chicos. Debe haber una determinada estética,
determinada temática, si tiene canciones, mejor.
Y si no encuentra eso se siente frustrado.
Pero
uno cuando era chico no sólo disfrutaba de
"lo lindo", también de algo que lo
emocionara o que le presentara un dilema. ¿Por
qué al crecer nos olvidamos de eso?
María
Inés: Creo que nuestra cultura es muy paternalista.
En general los adultos no queremos que los chicos
pasen por situaciones difíciles ni dolorosas,
queremos mostrarle un mundo feliz. Lo cual creo que
juega en contra. Me acuerdo que en la obra de Juan
calle, del chico cartonero, había personas
que salían indignadas diciendo 'esto no es
para chicos'. Y al salir tenían que pasar por
entre la gente que dormía en la calle en la
puerta del teatro.
ø
Fuente: CLARIN por Laura Gentile
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