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Cómo tratar el tema:
Precisión.
Hay que brindar a los chicos la información
en la medida justa, tener una actitud de apertura
y responder las preguntas que ellos hagan teniendo
en cuenta la capacidad de comprensión.
Información.
Siempre
con la verdad, hay que informar a los chicos lo que
ocurre, teniendo cauta de no agregar información
no solicitada, no explayarse demasiado si los chicos
no lo requieren, para evitar de este modo que se creen
fantasías alrededor del tema.
Sentimientos.
Resulta beneficioso transmitir el estado de tristeza,
angustia o dolor ya sea psíquico o físico,
que los padres puedan sentir debido a lo acontecido.
No hay que tratar de ocultar los sentimientos penosos
sino explicar.
Contención.
Todo momento debe ser contenedor para los niños,
hacerles saber que aunque ese ser querido se murió
siempre habrá alguien que lo cuide y lo proteja.
Esto es para evitar que los niños piensen que
todos se van a morir del mismo modo y pronto, fantasía
muy recurrente en edades tempranas.
Enfermedad.
Si la muerte fue como consecuencia de una enfermedad,
se tiene que informar a los niños que no todas
las enfermedades producen la muerte. Se debe transmitirles
seguridad, confianza, teniendo en cuenta que hay enfermedades
comunes como la tos, fiebre, anginas, dolor de estómago,
etc. que no llevan a la muerte.
Culpa.
Mucho hay que hablar con los niños para que
entiendan que ellos no tuvieron la culpa de lo sucedido,
por más que hayan tenido algún pensamiento
malo sobre la persona que falleció.
Encubrimientos.
Evitar decir mentiras, o relacionar la muerte con
viajes o el sueño, porque los niños
pueden sentir que los abandonaron o esperar que regresen
(si decimos que la persona se fue de viaje),
o relacionar el dormir con la muerte, situación
que se da mucho entre los niños de 2 ó
3 años, que confunden la muerte con el dormir.
Cada
caso es particular y se deben pensar estrategias según
las necesidades específicas de cada niño,
teniendo en cuenta que no hay una respuesta ni verdad
absoluta sobre el tema de la muerte. Al tener que
atravesar una situación de duelo, lo mejor
es tratar de vivirla de la manera más natural
posible, pese a lo dolorosa que pueda ser, y brindar
a los niños la mayor contención y seguridad
posible.
Los
padres deben saber que además, cuentan con
la ayuda de profesionales para tratar el tema, si
observan que los niños presentan actitudes
o síntomas fuera de lo normal durante el período
de duelo, la consulta con un profesional resulta beneficiosa
para que el niño pueda evacuar sus dudas y
fantasías sobre el tema que lo aqueja, encontrar
un espacio facilitador y contenedor para superar esta
situación.
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POR LIC. ROSINA DUARTE
COORDINADORA DEL PRIMER PROGRAMA ARGENTINO DE FORMACIÓN
EN PRIMERA INFANCIA Y CRIANZA
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