|
Porque Buscando a Nemo no sólo es, tal vez,
el más teatral de los shows de Disney on Ice,
sino el que tiene mayor énfasis en el diseño
artístico. La idea es hacer sentir al espectador
que está en ese mundo submarino en el que transcurre
la acción. "Lo más difícil
fue recrear el fondo del mar. Incluso, tratamos de
reflejar los diferentes mares y el contraste que hay
entre el océano abierto y, por ejemplo, la
oficina del dentista, donde está la pecera
a la que va a parar Nemo. Pero hay todo un aspecto
del agua que se debe mantener. Este show tiene tres
dimensiones, es más espectacular que otros.
Desde el cielo raso, hasta el piso representan el
océano. Conseguimos recrearlo y es una sinfonía
de colores y de creatividad. Te transporta",
agrega la directora que, según confiesa, cada
tanto despunta el vicio y se cuela en el cardumen
ficticio para no perder el gusto de danzar sobre dos
filos.
Efectos
Y para recrear al océano Pacífico no
sólo utilizaron proyecciones y efectos lumínicos,
sino también una utilería poco frecuente
en estos shows. Por ejemplo, la ballena que se traga
a Dory y a Marlin mide más de 13 metros de
largo y sólo su cola pesa 500 kilos. También
hay uno de esos peces horribles de las profundidades
de grandes dimensiones, una enorme tortuga y una pantalla
que presta su ayuda para hacer más verosímil
la historia.
La
patinadora que representa a la amnésica Dory
se roba todos los aplausos y, tal como ocurre en el
film, se vuelve el personaje más adorable.
"Podría decir que éste es el show
de Disney on Ice que mayor capacidad histriónica
requiere. El acento está puesto en la caracterización
y en la actuación", explica Rebecca. Es
que si no se apela a ese histrionismo, los trajes
abstractos les quitarían verdad a cada una
de estas criaturas tan bien imaginadas por Disney
y por Pixar. "Este show es bastante particular
y divertido. Por ejemplo, nunca había visto
a un patinador quedarse parado y aletear como un pez.
Los trajes son bastante grandes, y es dificultoso
patinar y hacer piruetas con ellos, sobre todo porque
hay que mantener el eje. Es admirable lo que pueden
hacer estos artistas con algo que excede sus dimensiones
corporales. Para eso es clave el material con el que
se confeccionan los trajes. Parece una cosa sólida
desde fuera, pero es un material muy liviano para
que no moleste el movimiento. Podemos decir que es
un marco que está alrededor del centro del
cuerpo", explica al detalle María José
Iribarne, directora regional para Disney on Ice.
Los
Beatles con Nemo
Un sello de la compañía es el aspecto
musical. Siempre estos espectáculos sobre hielo
cuentan con canciones que los chicos y sus padres
reconocen de las películas o de la televisión.
Es el momento de hacer palmas o de zapatear sobre
el tablado. ¿Cómo resolver esto en la
historia del pececito perdido, si en las producciones
de Pixar no se acostumbra a incorporar el lenguaje
del musical? Ya lo lograron hace años en Toy
Story (que aquí se vio en Costa Salguero).
Esta vez sumaron canciones de los Beatles y de Jimi
Hendrix, o alguna de la comedia musical Gypsy , por
ejemplo. Y qué mejor marco musical que "Submarino
amarillo" para el cardumen de peces guía,
momento en que las palmas de todo el estadio retumban
al compás. Cuando Mickey, Minnie, Donald y
Goofy entran en escena, como relatores, el estadio
estalla y demuestra su favoritismo; al igual que en
el hermoso cuadro del bosque de medusas. "Es
muy interesante ver la reacción del público
de cada país. A veces, en alguna ciudad se
ríen de algo que, en otra, no causa gracia.
Particularmente, mi favorito es el público
sudamericano. Es el más loco y, como patinador,
es reconfortante recibir la energía que te
da la multitud. Además, se me va la objetividad
porque amo Buenos Aires. Junto con París, son
mis ciudades favoritas. No veo las horas de volver",
concluye la directora artística.
ø
Fuente: LA NACIÓN por Pablo
Gorlero
|