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hacia
los demás. He llegado a la conclusión
de que si los padres tienen claro lo que quieren enseñar
y toman en cuenta lo que el niño puede aprender
según su etapa de desarrollo, será más
fácil poner en práctica las estrategias
necesarias. Desde el punto de vista de los niños,
mientras más sencillo sea el mensaje que se
les quiere enseñar y menor sea el intervalo
entre la acción y su consecuencia, más
fácil será aprender lo esperado.
Los
límites del amor
Contrario a lo que muchos piensan, a los niños
sí les gusta que los disciplinen, pero sólo
si se hace con constancia y amor. Si conocen claramente
las reglas y lo que va a ocurrir si no las respetan,
los niños se sienten seguros. Además,
los pequeños se pueden relajar mientras juegan
y exploran, ya que saben cuáles son los límites.
Los niños pequeños más inquietos
que he visto en mi consulta son aquellos a los que
rara vez se les disciplina o a los que se les disciplina
de manera inconstante. Éstos son los niños
que corren de un lado a otro, fastidian, son insolentes,
golpean, dicen groserías o que de otra forma
ponen a prueba a todo el mundo para encontrar límites
y buscar a otra persona que se haga cargo de la situación.
Un niño pequeño se asusta si tiene mucho
poder. Después del amor, la disciplina es el
regalo más valioso que puede darle a su hijo.
La
importancia de sentir la aprobación de los
padres
Casi todos los niños quieren hacer lo que sus
padres quieren que hagan. El amor y la atención
de sus padres son las mayores motivaciones de los
pequeños y éstos se esforzarán
mucho por obtenerlos. Los problemas surgen cuando
los padres prestan poca atención a sus hijos
o cuando se concentran demasiado en las conductas
negativas y no perciben las cosas buenas que los pequeños
hacen para complacerlos. A menudo, un problema de
disciplina simplemente se esfuma cuando los padres
reorientan su atención al aspecto positivo
y estratégicamente pasan por alto el negativo.
Las recompensas, como pequeños obsequios, autoadhesivos
o una actividad especial, pueden contribuir a definir
su conducta, pero nada es más eficaz que la
aprobación de los padres y que el niño
sienta que es capaz de hacer lo que las demás
personas quieren que haga. Estas recompensas "internas"
son las más importantes, porque ayudan al niño
a sentirse orgulloso de sí mismo y a responder
a la próxima dificultad que la vida le presente.
A
veces los métodos de disciplina no funcionan
A veces los padres esperan demasiado de un niño
dado su nivel de desarrollo, sus circunstancias o
ambos aspectos. Los siguientes son algunos casos que
escucho a menudo, así como algunas estrategias
para obtener mejores resultados.
¬ Las instrucciones de
los padres son demasiado vagas.
Las peticiones del tipo "Compórtate"
o "Sé un buen niño" no tienen
mucho sentido para un pequeño que aún
no cumple los 10 años. Especifique lo que quiere
que haga su hijo. Dígale "Deja de gritar"
o "Devuélvele el camión a Pedro".
¬ La tarea es demasiado
grande para el niño.
Son muy pocos los niños pequeños que
entienden el concepto "Limpia tu habitación".
Los niños responden mejor a instrucciones como
"Recoge los bloques" o "Pon la ropa
en la cesta". Si logran realizar varias tareas
pequeñas con éxito, se sentirán
animados para hacer la próxima.
¬ El niño no logra
ver la relación entre su conducta y la recompensa
o consecuencia.
Si la consecuencia ocurre mucho después de
la trasgresión, el niño en realidad
no aprende nada. Por ejemplo, no tiene sentido recompensar
a un niño de 3 años al final de la semana
por la buena conducta que tuvo durante ese período,
ya que su memoria y sentido del tiempo no son lo bastante
maduros como para entender lo que esto significa.
Mientras más pequeño sea el niño,
más corto debe ser el lapso que transcurre
entre la acción y su resultado.
¬ Se espera demasiado
del niño.
Los niños muy pequeños saben que "no"
significa dejar de hacer lo que están haciendo,
pero no pueden pensar en otra alternativa si aún
tienen la tentación original al alcance de
la mano. Por ejemplo, los botones de la videograbadora
resultarán muy tentadores para su hijo a menos
que le dé otra actividad lejos del equipo.
¬ Demasiados "no".
Si el mundo del niño no es otra cosa más
que un mar de prohibiciones, entonces no pondrá
atención a ninguna de ellas. Los padres deben
jerarquizar los distintos temas y trabajar en uno
o en algunos de ellos a la vez. Sugiero empezar con
aquellas conductas que pongan en riesgo la vida o
que provoquen daños físicos graves o
destrucción importante de la propiedad. Nunca
podrá ganar las batallas por la comida y, la
mayoría de las veces, no vale la pena pelear
en las batallas por la ropa.
¬ El niño está
agotado.
No intente dar lecciones de buena conducta a su hijo
cuando esté cansado, tenga hambre, esté
muy disgustado o tenso. Obtendrá mejores resultados
si primero aleja al pequeño de la situación
en que se encuentra, le brinda lo que necesita para
que recupere sus energías (una siesta, un refrigerio,
un abrazo) y luego lo vuelve a intentar.
¬ Los padres están
agotados.
Si está más disgustada que su hijo,
no podrá enseñarle nada que sea realmente
importante. Dese un respiro. Si bien los niños
aprenderán y de hecho deberían aprender
que los padres tienen respuestas emotivas ante su
conducta (la expresión de su rostro, su voz
y su conducta son señales que le permiten juzgar
la respuesta de los demás ante sus actos),
evite perder el control. Tanto usted como su hijo
se asustarán con su reacción exagerada.
Además, lo más probable es que se arrepienta
de lo que dice o hace.
ø
por SUZANNE DIXON, DOCTORA EN MEDICINA
PARA EL INSTITUTO PAMPERS.
Agradecemos
al Instituto Pampers su generosa colaboración
al aportar este material para su publicación
en www.kidsenlaweb.com.ar
Objetivo
del Instituto Pampers
El compromiso del Instituto Pampers consiste en entregar
a los padres lo mejor en cuanto a información
y apoyo de los principales expertos del mundo en el
área de la salud y el desarrollo infantil.
Estos renombrados profesionales trabajan conjuntamente
en programas innovadores, en alianzas con importantes
organizaciones profesionales y proporcionan lo más
reciente en investigaciones que conciernen a los hijos
y sus padres.
El IP (siglas del Instituto Pampers) patrocina diversos
programas que llegan a un amplio público de
padres y profesionales de la salud. Su área
de comunicaciones de sitios Web incluye el sitio Pampers.com
y las páginas para padres, serie de boletines
para el cuidado de los hijos separado por etapas.
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