JULIO 2004
Disciplinar en forma positiva
Es difícil encontrar algo que preocupe más a los padres que la ardua tarea de disciplinar a un niño. Todos queremos que nuestros hijos se comporten bien, pero es difícil lograrlo sin anular su creatividad ni disminuir su autoestima.
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He llegado a la conclusión de que el cuidado de los hijos es un área en la cual muchos de los "fantasmas de la infancia" aparecen y ocasionan problemas. Esta frase, acuñada por la conocida experta en desarrollo infantil Selma Fraiberg, se refiere a los recuerdos de la infancia, las experiencias pasadas y los tipos establecidos de pensamiento y conducta que todos utilizamos al criar a nuestros hijos. Estos fantasmas pueden complicar aún más el cuidado de los hijos, ya que algunas veces decimos una cosa, pero en el fondo sentimos y pensamos otra.

Enzeñanza y Aprendizaje
El término "disciplina" deriva de una palabra que significa "enseñar", no castigar. Nuestro objetivo debería ser enseñar a los niños a comportarse adecuadamente, a controlarse y a mostrar respeto

 

hacia los demás. He llegado a la conclusión de que si los padres tienen claro lo que quieren enseñar y toman en cuenta lo que el niño puede aprender según su etapa de desarrollo, será más fácil poner en práctica las estrategias necesarias. Desde el punto de vista de los niños, mientras más sencillo sea el mensaje que se les quiere enseñar y menor sea el intervalo entre la acción y su consecuencia, más fácil será aprender lo esperado.

Los límites del amor
Contrario a lo que muchos piensan, a los niños sí les gusta que los disciplinen, pero sólo si se hace con constancia y amor. Si conocen claramente las reglas y lo que va a ocurrir si no las respetan, los niños se sienten seguros. Además, los pequeños se pueden relajar mientras juegan y exploran, ya que saben cuáles son los límites. Los niños pequeños más inquietos que he visto en mi consulta son aquellos a los que rara vez se les disciplina o a los que se les disciplina de manera inconstante. Éstos son los niños que corren de un lado a otro, fastidian, son insolentes, golpean, dicen groserías o que de otra forma ponen a prueba a todo el mundo para encontrar límites y buscar a otra persona que se haga cargo de la situación. Un niño pequeño se asusta si tiene mucho poder. Después del amor, la disciplina es el regalo más valioso que puede darle a su hijo.

La importancia de sentir la aprobación de los padres
Casi todos los niños quieren hacer lo que sus padres quieren que hagan. El amor y la atención de sus padres son las mayores motivaciones de los pequeños y éstos se esforzarán mucho por obtenerlos. Los problemas surgen cuando los padres prestan poca atención a sus hijos o cuando se concentran demasiado en las conductas negativas y no perciben las cosas buenas que los pequeños hacen para complacerlos. A menudo, un problema de disciplina simplemente se esfuma cuando los padres reorientan su atención al aspecto positivo y estratégicamente pasan por alto el negativo. Las recompensas, como pequeños obsequios, autoadhesivos o una actividad especial, pueden contribuir a definir su conducta, pero nada es más eficaz que la aprobación de los padres y que el niño sienta que es capaz de hacer lo que las demás personas quieren que haga. Estas recompensas "internas" son las más importantes, porque ayudan al niño a sentirse orgulloso de sí mismo y a responder a la próxima dificultad que la vida le presente.

A veces los métodos de disciplina no funcionan
A veces los padres esperan demasiado de un niño dado su nivel de desarrollo, sus circunstancias o ambos aspectos. Los siguientes son algunos casos que escucho a menudo, así como algunas estrategias para obtener mejores resultados.
¬ Las instrucciones de los padres son demasiado vagas.
Las peticiones del tipo "Compórtate" o "Sé un buen niño" no tienen mucho sentido para un pequeño que aún no cumple los 10 años. Especifique lo que quiere que haga su hijo. Dígale "Deja de gritar" o "Devuélvele el camión a Pedro".
¬ La tarea es demasiado grande para el niño.
Son muy pocos los niños pequeños que entienden el concepto "Limpia tu habitación". Los niños responden mejor a instrucciones como "Recoge los bloques" o "Pon la ropa en la cesta". Si logran realizar varias tareas pequeñas con éxito, se sentirán animados para hacer la próxima.
¬ El niño no logra ver la relación entre su conducta y la recompensa o consecuencia.
Si la consecuencia ocurre mucho después de la trasgresión, el niño en realidad no aprende nada. Por ejemplo, no tiene sentido recompensar a un niño de 3 años al final de la semana por la buena conducta que tuvo durante ese período, ya que su memoria y sentido del tiempo no son lo bastante maduros como para entender lo que esto significa. Mientras más pequeño sea el niño, más corto debe ser el lapso que transcurre entre la acción y su resultado.
¬ Se espera demasiado del niño.
Los niños muy pequeños saben que "no" significa dejar de hacer lo que están haciendo, pero no pueden pensar en otra alternativa si aún tienen la tentación original al alcance de la mano. Por ejemplo, los botones de la videograbadora resultarán muy tentadores para su hijo a menos que le dé otra actividad lejos del equipo.
¬ Demasiados "no".
Si el mundo del niño no es otra cosa más que un mar de prohibiciones, entonces no pondrá atención a ninguna de ellas. Los padres deben jerarquizar los distintos temas y trabajar en uno o en algunos de ellos a la vez. Sugiero empezar con aquellas conductas que pongan en riesgo la vida o que provoquen daños físicos graves o destrucción importante de la propiedad. Nunca podrá ganar las batallas por la comida y, la mayoría de las veces, no vale la pena pelear en las batallas por la ropa.
¬ El niño está agotado.
No intente dar lecciones de buena conducta a su hijo cuando esté cansado, tenga hambre, esté muy disgustado o tenso. Obtendrá mejores resultados si primero aleja al pequeño de la situación en que se encuentra, le brinda lo que necesita para que recupere sus energías (una siesta, un refrigerio, un abrazo) y luego lo vuelve a intentar.
¬ Los padres están agotados.
Si está más disgustada que su hijo, no podrá enseñarle nada que sea realmente importante. Dese un respiro. Si bien los niños aprenderán y de hecho deberían aprender que los padres tienen respuestas emotivas ante su conducta (la expresión de su rostro, su voz y su conducta son señales que le permiten juzgar la respuesta de los demás ante sus actos), evite perder el control. Tanto usted como su hijo se asustarán con su reacción exagerada. Además, lo más probable es que se arrepienta de lo que dice o hace.

ø por SUZANNE DIXON, DOCTORA EN MEDICINA PARA EL INSTITUTO PAMPERS.


Agradecemos al Instituto Pampers su generosa colaboración al aportar este material para su publicación en www.kidsenlaweb.com.ar

Objetivo del Instituto Pampers
El compromiso del Instituto Pampers consiste en entregar a los padres lo mejor en cuanto a información y apoyo de los principales expertos del mundo en el área de la salud y el desarrollo infantil. Estos renombrados profesionales trabajan conjuntamente en programas innovadores, en alianzas con importantes organizaciones profesionales y proporcionan lo más reciente en investigaciones que conciernen a los hijos y sus padres.
El IP (siglas del Instituto Pampers) patrocina diversos programas que llegan a un amplio público de padres y profesionales de la salud. Su área de comunicaciones de sitios Web incluye el sitio Pampers.com y las páginas para padres, serie de boletines para el cuidado de los hijos separado por etapas.

 

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