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diferente?
De este proceso se derivan algunas preguntas inquietantes:
¿podría el resto de él tener
el mismo destino? Si cae al inodoro, ¿no lo
tragarán también esos ruidosos remolinos
de agua y nunca más se sabrá de él?
¿Adónde va exactamente todo eso? ¿Qué
hay más allá del inodoro? ¿Habrá
un monstruo allá abajo, listo para agarrar
su colita en cualquier instante?
Después de evacuar con éxito, se ve
forzado a limpiarse (¡ufa!) y luego a lavarse
las manos, tarea que pocos chicos realmente disfrutan.
Después, tiene que luchar para subirse los
pantalones correctamente, sin torcerlos y con cada
pierna en el agujero correspondiente. Resulta aún
peor si sus pantalones tienen broches, cierre o botones.
(En su apuro por terminar su tarea y volver a jugar,
la mayoría de los chiquitos aprenden rápidamente
que subir un cierre puede ser un asunto muy riesgoso.)
Si mojó o manchó levemente su ropa interior
porque cometió un error de coordinación,
entonces tiene que volver a ponérsela y esperar
que los adultos no lo noten, o bien, enfrentar el
sermón. Si ellos se dan cuenta, significará
que tendrá que reconocer un fracaso parcial
y exponerse a las miradas de decepción de quienes
parecen darle tanta importancia al asunto. Él
quiere complacer a mamá y a papá y se
pregunta si lo seguirán queriendo en caso de
que no pueda terminar esta molesta tarea de forma
correcta. Era tan fácil dejar que los pañales
se hicieran cargo... ¿Por qué toda esta
preocupación y perturbación ahora, si
la vida era tan simple antes?
Tantas cosas que recordar, riesgos que correr y tiempo
que dedicar, sólo para complacer a quienes
más quiere. Para él, todo parece tan
extraño, complicado, inquietante y lleno de
posibilidades de fracaso. Cumplir con todo es realmente
un logro tremendo de su parte. ¡Sin duda se
sentirá fantástico cuando deje los pañales
completamente! Reconocé y apreciá lo
que hizo para complacerte a vos y, en última
instancia, para sentirse bien con él mismo.
El
entrenamiento
El entrenamiento para el baño es un proceso
bastante simple, compuesto de varias etapas que tu
hijo podrá dominar en unos días o en
unos meses. Es probable que, si esperás hasta
que tu hijo esté listo, el proceso resulte
mucho más fácil para ambos. Éste
es un proyecto de tu hijo, no tuyo.
El entrenamiento completo para que tu bebé
deje los pañales está compuesto de las
siguientes etapas: explicarle a tu hijo lo que esperás
de él, que tu hijo te avise que tiene que ir
al baño, desvestirse, hacer, limpiarse, vestirse,
tirar la cadena y lavarse las manos. Cada etapa llevará
tiempo. Por lo tanto, es importante reforzar el éxito
de tu hijo con elogios cada vez que complete una etapa.
El momento de pasar a la siguiente etapa dependerá
del tiempo y del dominio que el chico haya alcanzado
en la etapa anterior. Si bien es cierto que el objetivo
a largo plazo es importante, los pequeños logros
también lo son. Acordate que, al principio,
el éxito radica en que tu hijo entienda para
qué sirve el baño, no en que domine
todo el proceso. Para indicarle qué es lo esperás
del él, seguí estos pasos:
1. Comprá una pelela.
Muchos chicos se sienten más seguros
en una pelela que en el inodoro del baño. Esto
se debe a que, cuando se sienta en la pelela, puede
poner los pies en el piso, lo que lo hace sentir seguro,
sin miedo de caerse al suelo o dentro del inodoro.
Si tu hijo le tiene miedo a la pelela, no lo obligues
a usarla. Suspendé el entrenamiento por uno
o dos meses. Dale tiempo para que se acostumbre a
la idea de usar la pelela y para que se sienta cómodo
con ella.
2. Permití que tu
hijo se familiarice con la pelela. Antes
de empezar a usar la pelela, dejá que tu hijo
la mire, la toque y se sienta cómodo con ella.
Además, presentasela y decile que es su propia
pelela.
3. Poné la pelela
en un lugar conveniente para tu hijo. No
es necesario que la pelela esté sólo
en el baño. Dejala en el cuarto de juegos,
en el patio o en cualquier lugar donde juegue tu hijo,
para que pueda usarla cuando tenga ganas.
4. Para empezar, dejá
que tu hijo se siente en la pelela una vez por día,
completamente vestido, para que se acostumbre.
Además, dejalo que se pare de la pelela en
cualquier momento. Nunca lo obligues a quedarse sentado
durante mucho tiempo.
5. Cuando tu hijo se sienta
cómodo al estar sentado en la pelela vestido,
hacé que se siente sin ropa. Ésta
es la siguiente etapa lógica que le permitirá
acostumbrarse a la idea de desvestirse antes de ir
al baño.
6. Cuando se haga caca en
el pañal, dejá que te vea dejar caer
la caca en la pelela.
Esto lo ayudará a entender que es ahí
donde debe ir a parar. Explicale a tu hijo que ese
es el lugar para el pis y la caca; tu hijo debe entender
la importancia de poner cada cosa en su lugar.
7. Tené paciencia
y sé positivo.
Tal como ocurre con todas las habilidades recién
adquiridas, con el tiempo, tu hijo dominará
el entrenamiento para el baño.
Otras sugerencias útiles:
·
Vestí a tu hijo con pantalones sueltos y fáciles
de sacar. Enseñale a vestirse y desvestirse
para cuando tenga que usar la pelela. Cuando el chico
se sienta cómodo sentado en la pelela con la
ropa puesta, probá sin ella.
·
Fomentá la imitación. Podés ponerlo
a tu lado, sentarte en el inodoro y dejar que él
también se siente en su pelela.
·
Permitíle que haga sus necesidades sentado.
Al principio, tanto los nenes como las nenas deben
aprender a usar la pelela de esta manera. Si los nenes
aprenden a hacer pis parados, es probable que después
no quieran sentarse para hacer caca.
·
Observá las señales de tu hijo. Muecas,
gruñidos, posturas u otros comportamientos
no habituales podrían indicarte en qué
momento tu hijo necesita evacuar. Cuando lo veas hacer
estos gestos, preguntale si está listo para
ir al baño.
·
Preguntale si quiere que lo ayudes a sacarse los pantalones,
para que pueda andar desnudo. Preguntale, cada hora,
si tiene ganas de ir al baño. No se lo recuerdes,
salvo que él quiera que lo hagas.
·
Felicitá a tu hijo. No te olvides de felicitarlo
cuando él te avise que necesita usar la pelela,
independientemente de si fue necesario que vos se
lo recordaras o no.
·
Dejá que tu hijo tire la cadena, pero sólo
si quiere hacerlo. A algunos niños no les gusta
el sonido del baño o les asusta, por eso asegurate
de prestar atención para detectar si tu hijo
siente ese temor. Además, intentá tranquilizarlo
si lo perturba el hecho de que su caca desaparezca
al tirar la cadena.
·
Cuidá la piel del nene. Durante
esta etapa, la piel de tu hijo tiene el mismo riesgo
de desarrollar rozaduras por la humedad o por la exposición
a las heces que cuando era chiquito. Para mantenerlo
limpio y seco, podés cambiarle la ropa en forma
regular. No lo dejes con la ropa sucia como parte
de tu método de entrenamiento para el baño.
·
Empezá a considerar la posibilidad de comprarle
ropa interior. Una vez que tu hijo haya aprendido
a usar bien la pelela, varias veces por día,
quizás esté listo para empezar a usar
ropa interior. Al principio, ponesela sólo
durante algunos momentos del día. Asimismo,
como los pañales son muy tranquilizadores,
no te apresures a sacárselos. Si bien es cierto
que los pañales de entrenamiento descartables
o no descartables pueden utilizarse durante la transición
de los pañales a la ropa interior, no es recomendable
usarlos como una etapa inicial del entrenamiento para
que tu bebé deje los pañales; más
bien, pueden ser útiles cuando tu hijo demuestre
que está listo para hacerse cargo del proceso
por sí mismo.
·
Ponete de acuerdo con las otras personas que cuidan
a tu hijo. Asegurate de coordinar tus planes de entrenamiento
para dejar los pañales con cualquier persona
que esté con tu hijo durante el día
(niñeras, abuelos, personal de la guardería,
etc.). Es importante que ellos tengan clara la forma
en que vos querés entrenar a tu hijo para el
baño. Esto permitirá que el chico reciba
el mismo mensaje durante el día, cuando vos
no estás en casa, que a la noche y el fin de
semana, cuando sí estás con él.
·
Preparate para enfrentar algunos "accidentes".
Durante este proceso de aprendizaje, es normal que,
de vez en cuando, ocurra algún accidente y
que tu hijo aguante hacer pis y caca. Si el chico
aguanta constantemente sus deposiciones, es probable
que haga caca dura, lo cual hará que le resulte
doloroso ir al baño. Para mantener las deposiciones
blandas, podés consultar a su pediatra. Cuando
haga caca más blanda, tranquilizalo y decile
que cuando trate de hacer no le va a doler. También
es una buena idea darle mucha agua y alimentos con
un alto contenido de fibra (acordate que los chicos
aprenderán del ejemplo de sus padres, así
que vos también deberías comerlos).
Esto contribuirá a mantener blanda la caca
de tu hijo a largo plazo.
ø
por SUZANNE DIXON, DOCTORA EN MEDICINA
PARA EL INSTITUTO PAMPERS.
Agradecemos
al Instituto Pampers su generosa colaboración
al aportar este material para su publicación
en www.kidsenlaweb.com.ar
Objetivo
del Instituto Pampers
El compromiso del Instituto Pampers consiste en entregar
a los padres lo mejor en cuanto a información
y apoyo de los principales expertos del mundo en el
área de la salud y el desarrollo infantil.
Estos renombrados profesionales trabajan conjuntamente
en programas innovadores, en alianzas con importantes
organizaciones profesionales y proporcionan lo más
reciente en investigaciones que conciernen a los hijos
y sus padres.
El IP (siglas del Instituto Pampers) patrocina diversos
programas que llegan a un amplio público de
padres y profesionales de la salud. Su área
de comunicaciones de sitios Web incluye el sitio Pampers.com
y las páginas para padres, serie de boletines
para el cuidado de los hijos separado por etapas.
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