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No
hay que ser un vidente excepcional para adivinar
que si le damos a un niño la posibilidad
de elegir su colación entre una manzana
y un paquete de galletitas, obviamente despreciará
la fruta.
Y
es que los panes con dulce de membrillo o los
huevos duros, que causaban furor en los recreos
de otras décadas, hoy en día están
"out". Es cosa de mirar las mochilas
escolares para darse cuenta que resulta mucho
más divertido llevar papas fritas, un
chocolate, un paquete de galletitas o simplemente
una gaseosa. Estas colaciones entregan al cuerpo
muchas grasas y calorías, que a la larga
serán perjudiciales, con consecuencias
como: obesidad, hipertensión arterial,
colesterol alto y arteriosclerosis.
De
hecho, es por la alimentación actual
-rica en grasas y calorías-; la vida
sedentaria; un exceso de horas frente al televisor
y al computador-; y factores genéticos,
que hoy en día una gran cantidad de niños
están sobre las tablas normales
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de
peso: el 20% es obeso y el otro 20% carga con sobrepeso.
Según los especialistas la colación
debe ser un snack de aproximadamente 200 calorías:
"una comida pequeña que se da entre el
desayuno y el almuerzo o entre el almuerzo y la comida,
para aquellos que tienen jornada escolar en la tarde".
Se
supone que el niño debe comer cada tres o cuatro
horas. Si el niño toma desayuno a las 7.30
y almuerza a la 1.00 pm, necesitará una colación
a las 10.30.
Para
determinar qué se manda de colación,
hay que ponderar lo que el pequeño come durante
el resto del día. Hay que ordenar la alimentación
y tener siempre presente que los niños están
en una etapa de crecimiento y requieren de productos
sanos y nutritivos.
Aunque
los especialistas de nutrición no son categóricos
a la hora de prohibir alimentos de colación,
sí recomiendan restringir aquellos que contienen
un alto porcentaje de grasas, calorías y azúcares:
papas fritas, facturas, panchos, chocolates, galletitas,
golosinas, jugos y bebidas.
Colaciones
por día
Este
es un esquema de colaciones a modo de sugerencia.
Una buena idea es ponerse de acuerdo entre las mamás
de un curso e intentar seguir el mismo esquema para
todo el grupo, resulta más sencillo cuando
todos los chicos llevan lo mismo. Además, un
sistema de este tipo evita la competencia.
Lunes: día
de la fruta (banana, naranja, manzana rayada, durazno,
etc.)
Martes: día
de los lácteos (flanes o yogurt bajo en contenidos
grasos,
)
Miércoles:
día del sandwich salado (una rebanada de pan
integral cortada por la mitad -como triángulo-,
con jamón, queso blanco, atún, queso,
pollo, tomate, etc.)
Jueves: día
del sandwich dulce (una rebanada de pan integral cortada
por la mitad como triángulo-, con dulce
de membrillo, mermelada, etc.)
Viernes: colación
libre (porción pequeña de papas fritas,
cajita individual de cereales, jugo de frutas natural,
bebidas, una porción de gelatina, etc.)
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