Para Alejandro De Oto Gilotaux, director de primaria
y rector del Instituto de Capacitación Docente
del Colegio Los Robles, existe un conjunto de factores
por los que las familias recurren con mayor frecuencia
a este tipo de apoyo.
"Por
un lado, la realidad actual laboral de los padres
claramente dificulta el acompañamiento y el
control sobre el niño. Por el otro, está
la abrumadora cantidad de contenidos que se dictan
en algunas escuelas, pensados para niños con
un mayor nivel de desarrollo evolutivo y que sólo
pueden ser aprendidos por chicos con memoria. Finalmente,
los enfoques pedagógicos actuales que utilizan
algunas escuelas no son los mismos con los que aprendieron
los padres. Por todo eso a veces los chicos llevan
tareas a sus casas que los adultos no saben cómo
resolver", aseguró.
Tal
fue el caso de Ximena Pretela, mamá de Julieta
y Sofía, de 8 y 13 años. "Les enseñaron
a dividir de una manera que yo nunca había
visto, entonces necesitaba que alguien les explicara
y que las contuviera, porque yo no lo podía
hacer. Ahora, las mando una vez por semana, en paralelo
con el colegio. Ya no espero más a que llegue
el día de las pruebas y les vaya mal",
comentó Ximena, y señaló que
esta contención tiene que ser un esfuerzo compartido
por ambas partes: "Los libros no se pasean. Ellas
tienen que estudiar, no se pueden sacar un 3 si las
mando a apoyo".
Desde
la psicología, la directora del Centro Dos,
Miriam Mazover, recalcó que esta tendencia
se da al estar la educación marcada como sinónimo
de "la única prosperidad que le podemos
asegurar a un hijo en un país tan incierto
como el nuestro".
Ante
el primer indicio de que algo no funciona, se manda
a los chicos a apoyo escolar. "Hay mucha expectativa
de los padres puesta en la escolaridad de sus hijos,
porque ven que si el niño recibe una buena
educación y tiene una buena performance en
el colegio, tiene asegurado su porvenir", explicó
Mazover.
Sin
embargo, Marita Bourboun, maestra "de toda la
vida" -hace 45 años que es docente y 10
que dedica sus tardes a dar apoyo escolar en el barrio
porteño del Abasto-, no coincide con Mazover.
"Esa
mirada refleja el pensamiento de un grupo con posibilidades
económicas diferentes de las que yo observo.
Acá los papás me piden contención,
que ayude a sus hijos en lo que ellos no saben, porque
lo desconocen, porque no lo vieron nunca, porque se
lo olvidaron o simplemente porque las materias van
cambiando. Hoy el chico necesita que se le explique
más, y los tiempos para desarrollar un programa
en clase son escasos, lo que no le permite al docente
detenerse; tiene que avanzar", aseveró
Bourboun.
De
Oto Gilotaux afirmó que sólo debería
tener maestra particular el niño que presente
alguna dificultad de aprendizaje. "El problema
radica en que la escuela primaria en algún
momento le pide al niño que estudie, en general
en cuarto grado, como si mágicamente pudiera
llegar a su casa y saber de qué se trata estudiar.
Simplemente la escuela no enseña a estudiar.
Cuando llega el aviso de la primera evaluación,
la familia colapsa y recurre a la maestra delivery,
que intenta que el niño aprenda para aprobar
la prueba", aseguró el director.
Con
paciencia
Lorena Chaile tuvo que rescindir sus vacaciones de
verano porque Lucas se llevó Matemática
y Lengua a marzo. "Llegó a ir a apoyo
hasta tres veces por semana en febrero, porque si
no, no pasaba de grado. No puedo hacerme problema
porque no hace la tarea o no entiende, ya que a veces
no le puedo explicar, porque trabajo todo el día.
El es muy distraído, se dispersa en clase y
necesita de una maestra particular que le explique,
con la paciencia que yo no tengo", comentó
la mamá de Lucas.
Por
su parte, Ana Iraeta, maestra de escuela primaria
pública y particular por la tarde, afirmó
que los padres que mandan a apoyo escolar a sus hijos
realmente están preocupados por ellos. "Si
no, no los mandarían. Tengo diferentes casos,
eso sí. Hay papás que se acercan en
abril y me dicen: «Ana, yo no puedo; arreglate
vos con mi hijo», y les doy apoyo escolar todo
el año. Otros vienen directamente a partir
de julio, y la consigna es «que pase de grado
como pueda». Ahí es cuando te tenés
que transformar en maestra salvavidas y sacar al chico
adelante."
Mazover
y Bourboun concuerdan en que la contención
primaria del niño es la familia. "Por
eso los padres tienen que estar alertas, ver si realmente
sus hijos necesitan de una contención extra,
si no están pasando por un estadio típico
de la conformación del psiquismo humano, que
está en plena construcción hasta la
adolescencia", advirtió la directora del
Centro Dos.
Y
aclaró: "Tienen que entender que esto
no es gratuito. No sólo se paga la maestra
particular, sino que también el niño
paga el precio de saber que necesita de otro para
resolver su aprendizaje".
ø
Fuente: LA NACIÓN
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