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incluso
estando por debajo del peso normal; C) alteración
de la percepción del peso o la silueta corporales;
D) en las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea
(ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos).
Describiendo dos tipos posibles para este trastorno:
la anorexia que recurre a atracones 2
o/ a purgas y la que no lo hace.
Siguiendo con la descripción del DSM, el mismo
nos dice sobre la bulimia lo siguiente: A) presencia
de atracones recurrentes. B) conductas compensatorias
inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no
ganar peso, como son provocación del vómito;
uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas
u otros fármacos; ayuno y ejercicio excesivo;
C) los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas
tienen lugar como promedio, al menos dos veces a la
semana durante un período de tres meses; D)
la autoevaluación está exageradamente
influida por el peso y la silueta corporales. Describiendo
dos tipos posibles para este trastorno: la bulimia
tipo purgativo o no purgativo.
¿Es posible seguir describiendo, nomenclando,
estandarizando
encasillando? Sí. Este
manual - así como muchas de las teorías
que circulan en la actualidad - contiene más,
y más detalladas especificaciones sobre los
"trastornos de la conducta alimentaria".
Ahora bien, este bagaje de información ¿habla
del sujeto que lo padece?... ¿o sistemáticamente
lo expulsa, lo deja afuera
sin voz?, ¿podemos
ser ingenuos al respecto?, ¿se puede pensar
en subjetividades, en lo particular de cada persona,
bajo esta modalidad?...creemos que no. Sostenemos
que hay otra manera.
Entendemos que desde la ética psicoanalítica,
el planteamiento y el manejo de esta problemática,
es otro. Es más, nos atrevemos a afirmar que,
de hecho, se encuentra en las antípodas de
los lineamientos anteriormente denunciados.
Desde el psicoanálisis, no se considera al
o a los síntomas, los que fuesen, como un estorbo
a eliminar inmediatamente. Lo que es excluido rápidamente,
retorna rápidamente. ¿Qué sabemos
nosotros, en principio, si se trata realmente de un
síntoma o de algo más?, ¿quién
nos autoriza a hacer de ese síntoma un "universal",
sin interrogar, directamente, a ese sujeto que lo
padece? ¿Por qué pensar que la "solución"
para alguien, es la misma para todos?
No porque uno se encuentre reflejado en las descripciones
estandarizadas social y médicamente puede,
de buenas a primeras, ser encasillado bajo alguno
de estos rótulos, de estas etiquetas vacías,
que generalizan, borrando a quien lo soporta, su singularidad
y su historia.
Si un sujeto, en determinado momento de su vida, produce
un síntoma, éste tiene un por qué.
No está ahí porque sí. Un síntoma
habla, habla y mucho. Pero necesita de alguien que
lo sepa - y quiera - escuchar.
"La anoréxica come nada", nos enseñó
Jacques Lacan. No se trata entonces, de "llenar"
esa boca, atiborrarla de comida. Si no tiene hambre,
habría que pensar que de "algo" está
llena y sobre esto hacer jugar la pregunta. Cualquier
intento de reducir la cuestión a un mero hecho
del alimento y la necesidad orgánica del comer,
fracasa. Puede "funcionar" un tiempo, pero
si no se sabe la causa que lo genera, la cosa insiste,
se repite, aún cuando se desplace y "parezca"
otra cosa.
Cuando un sujeto llega a la consulta con un analista,
tenga la edad que tenga, lo primero que se le ofrece
es la posibilidad de alguien que lo escuche. Un espacio
novedoso, del cual ese sujeto, si es que así
lo elige, deberá apropiarse. Se trata de una
entrada a un mundo diferente, un mundo al que cada
quien podrá acceder desde distintos lugares,
lugares marcados por una historia, por una vida que
lo antecede, desde donde tendrá que escribir
su propio, particular y único manual
Si
luego de leer estas palabras, se quedaron con más
interrogantes que certezas, entonces vamos por buen
camino. Hasta la próxima.
1.
DSM IV. Manual de los criterios diagnósticos
de cada trastorno mental, publicado por la American
Pschiatric Association.
2.
Atracón:
1) ingesta de alimentos en un corto espacio de tiempo,
en cantidad superior a lo que la mayoría de
las personas ingerirían en un período
de tiempo similar;
2) sensación de pérdida de control sobre
la ingesta del alimento.
AUTORES:
VERÓNICA LEDER, MARTÍN BAAMODE - LIC.
EN PSICOLOGÍA (U.B.A.)
http://psiuba.blogspot.com/
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