ABRIL 2008
Anorexia y Bulimia: una problemática que excede modas y edades
Esta nota es una apertura, una introducción a temas de nuestra cotidianeidad: la Bulimia y la Anorexia, los desórdenes alimentarios en general, tan comentados como igualmente ignorados; tan actuales, sobre los cuales se escuchan tantas opiniones, comentarios y certezas, tantas recetas - de quienes entienden del tema y de quienes no - y sin embargo… por momentos, se tornan en un enigma, en un oscuro secreto que nos deja sin saber bien qué hacer al respecto.
 
 

Esta nota es una apertura, una introducción a temas de nuestra cotidianeidad: la Bulimia y la Anorexia, los desórdenes alimentarios en general, tan comentados como igualmente ignorados; tan actuales, sobre los cuales se escuchan tantas opiniones, comentarios y certezas, tantas recetas - de quienes entienden del tema y de quienes no - y sin embargo… por momentos, se tornan en un enigma, en un oscuro secreto que nos deja sin saber bien qué hacer al respecto.
Vayamos por partes. Empecemos por describir - al modo del DSM 1, el máximo de los "etiquetadores" del mercado de la salud mental - estos trastornos. Según este manual, y a modo de síntesis, la anorexia estaría determinada por la aparición de los siguientes criterios: A) rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (por ejemplo un 85% menos del peso esperable); B) miedo intenso a ganar peso,

 

incluso estando por debajo del peso normal; C) alteración de la percepción del peso o la silueta corporales; D) en las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea (ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos). Describiendo dos tipos posibles para este trastorno: la anorexia que recurre a atracones 2 o/ a purgas y la que no lo hace.

Siguiendo con la descripción del DSM, el mismo nos dice sobre la bulimia lo siguiente: A) presencia de atracones recurrentes. B) conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno y ejercicio excesivo; C) los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar como promedio, al menos dos veces a la semana durante un período de tres meses; D) la autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales. Describiendo dos tipos posibles para este trastorno: la bulimia tipo purgativo o no purgativo.


¿Es posible seguir describiendo, nomenclando, estandarizando…encasillando? Sí. Este manual - así como muchas de las teorías que circulan en la actualidad - contiene más, y más detalladas especificaciones sobre los "trastornos de la conducta alimentaria". Ahora bien, este bagaje de información ¿habla del sujeto que lo padece?... ¿o sistemáticamente lo expulsa, lo deja afuera… sin voz?, ¿podemos ser ingenuos al respecto?, ¿se puede pensar en subjetividades, en lo particular de cada persona, bajo esta modalidad?...creemos que no. Sostenemos que hay otra manera.
Entendemos que desde la ética psicoanalítica, el planteamiento y el manejo de esta problemática, es otro. Es más, nos atrevemos a afirmar que, de hecho, se encuentra en las antípodas de los lineamientos anteriormente denunciados.
Desde el psicoanálisis, no se considera al o a los síntomas, los que fuesen, como un estorbo a eliminar inmediatamente. Lo que es excluido rápidamente, retorna rápidamente. ¿Qué sabemos nosotros, en principio, si se trata realmente de un síntoma o de algo más?, ¿quién nos autoriza a hacer de ese síntoma un "universal", sin interrogar, directamente, a ese sujeto que lo padece? ¿Por qué pensar que la "solución" para alguien, es la misma para todos?
No porque uno se encuentre reflejado en las descripciones estandarizadas social y médicamente puede, de buenas a primeras, ser encasillado bajo alguno de estos rótulos, de estas etiquetas vacías, que generalizan, borrando a quien lo soporta, su singularidad y su historia.
Si un sujeto, en determinado momento de su vida, produce un síntoma, éste tiene un por qué. No está ahí porque sí. Un síntoma habla, habla y mucho. Pero necesita de alguien que lo sepa - y quiera - escuchar.
"La anoréxica come nada", nos enseñó Jacques Lacan. No se trata entonces, de "llenar" esa boca, atiborrarla de comida. Si no tiene hambre, habría que pensar que de "algo" está llena y sobre esto hacer jugar la pregunta. Cualquier intento de reducir la cuestión a un mero hecho del alimento y la necesidad orgánica del comer, fracasa. Puede "funcionar" un tiempo, pero si no se sabe la causa que lo genera, la cosa insiste, se repite, aún cuando se desplace y "parezca" otra cosa.
Cuando un sujeto llega a la consulta con un analista, tenga la edad que tenga, lo primero que se le ofrece es la posibilidad de alguien que lo escuche. Un espacio novedoso, del cual ese sujeto, si es que así lo elige, deberá apropiarse. Se trata de una entrada a un mundo diferente, un mundo al que cada quien podrá acceder desde distintos lugares, lugares marcados por una historia, por una vida que lo antecede, desde donde tendrá que escribir su propio, particular y único manual…

Si luego de leer estas palabras, se quedaron con más interrogantes que certezas, entonces vamos por buen camino. Hasta la próxima.

1.
DSM IV. Manual de los criterios diagnósticos de cada trastorno mental, publicado por la American Pschiatric Association.

2.
Atracón:
1) ingesta de alimentos en un corto espacio de tiempo, en cantidad superior a lo que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar;
2) sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento.

AUTORES:
VERÓNICA LEDER, MARTÍN BAAMODE - LIC. EN PSICOLOGÍA (U.B.A.)
http://psiuba.blogspot.com/

 

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