OCTUBRE
2008
¿Qué
es el ADD?... ¿A qué o a quién responde
la medicación?
Cada
generación, cada década, inevitablemente, se
convierte - lo quiera o no, lo sepa o lo ignore - en conejillo
de india de la ciencia, sus avances y descubrimientos. Cada
generación padece la moda que lo circunda. Desde la
ropa, el ideal del cuerpo, los ídolos a seguir
hasta las enfermedades de su tiempo. Dejemos algo en claro,
no es que "antes no existían", claro que
lo hacían, pero es que nadie las había nombrado,
nadie había asumido la paternidad que implica la nominación.
Entonces, nadie hablaba de adicciones, de toxicomanías,
de anorexia, de bulimia
ni de "ADD" hasta hace
muy pocos años.
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A
partir de que estos fenómenos son nombrados,
nos creemos autorizados a enfermarnos de los
mismos y armamos fórmulas para sanarnos.
Es cierto, asimismo, que cada época se
ve afectada por diferentes circunstancias. No
es lo mismo una generación que tuvo que
vivir una guerra, una catástrofe ambiental,
una dictadura, que una que no. No es lo mismo
una época donde se promulga el pensamiento,
los ideales sociales, la palabra, la libertad,
el "sexo libre", la revolución,
etc., que una en donde el ideal está
basado en la tecnología, en la imagen,
en el casi nulo contacto con el otro. Es decir,
los efectos no son lo mismo sobre las subjetividades.
Es cierto que estamos en un momento histórico
en el cual el avance de la
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cibernética arma un ideal endogámico,
cerrado; cada quien en su casa, con el menor contacto
posible con ese mundo peligroso, inseguro. ¿Para
qué hablar si es más sencillo chatear?
Puedo decir cualquier cosa, sin el menor pudor, si
total no me ven, si tengo enfrente a una pantalla,
no a un sujeto
es mucho más fácil.
Y convengamos que pertenecemos a un mundo donde se
prima lo fácil, lo rápido, lo light.
¿Para qué preguntarse y responsabilizarse,
si la medicación es una solución que
alivia y acalla el padecer? Con esta misma lógica,
aparece lo rápido, lo fácil, lo light,
y hasta muchas veces lo considerado casi "mágico".
Aclaremos lo siguiente: no estamos en contra de la
medicación. En este punto, estar "a favor
o en contra" es absolutamente absurdo. Muchas
veces la medicación, la psicofarmacología,
es útil y necesaria. En ciertos casos, cuando
la angustia es masiva y desbordante, sin la medicación
no es posible propiciar la palabra, hacer posible
una mengua de la angustia que viabilice el decir del
sujeto.
Ahora
bien, y metiéndonos de lleno en el tema que
nos convoca, creemos que cuando es un niño
el que recibe una medicación - la famosa Ritalina,
por ejemplo - la salida es rápida, fácil,
light
y desvastadora. Hacer un "universal
válido para todos", como se describe a
continuación, y a partir de allí, tras
considerarlo una enfermedad neurológica, medicar
a un niño, sin preguntarse qué tienen
que ver sus padres, su historia, las marcas y sucesos
de su vida, es, además, de acuerdo a nuestro
punto de vista, no sólo un hecho de irresponsabilidad
y negligencia, sino un acto de violencia perpetuado
y sostenido bajo los cánones médicos
y científicos.
Y
sino, fíjense, como el DSM - manual de los
trastornos psiquiátricos, manual que a lo largo
de diferentes notas hemos criticado fuerte y ampliamente
- describe a esta patología (la hiperquinesia
de antaño), mundialmente famosa en nuestra
época como ADD. Para ellos, se trataría
de un trastorno que considera a la "desatención",
a la "hiperactividad" y la "impulsividad"
como sus principales factores (fenomenológicos,
por supuesto). Vamos a tomarnos el trabajo de mostrarle
los síntomas universales que describe (que
como siempre, la mayor o menor frecuencia de los mismos,
determina la especificidad del trastorno y su gravedad).
En relación a la desatención, tienen
que aparecer al menos seis de los siguientes síntomas:
(a) a menudo no presta atención suficiente
a los detalles o incurre en errores por descuido en
las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades;
(b) a menudo tiene dificultades para mantener la atención
en tareas o en actividades lúdicas; (c) a menudo
parece no escuchar cuando se le habla directamente;
(d) a menudo no sigue instrucciones y no finaliza
tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro
de trabajo (no se debe a comportamiento negativista
o a incapacidad para comprender instrucciones); (e)
a menudo tiene dificultades para organizar tareas
y actividades; (f) a menudo evita, le disgusta o es
renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren
un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares
o domésticos); (g) a menudo extravía
objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej.
juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros
o herramientas); (h) a menudo se distrae fácilmente
por estímulos irrelevantes; (i) a menudo es
descuidado en las actividades diarias. A su vez, nos
indica que seis (o más) de los siguientes síntomas
de hiperactividad-impulsividad han persistido por
lo menos durante 6 meses con una intensidad que es
desadaptativa e incoherente en relación con
el nivel de desarrollo, en relación a la hiperactividad:
(a) a menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve
en su asiento; (b) a menudo abandona su asiento en
la clase o en otras situaciones en que se espera que
permanezca sentado; (c) a menudo corre o salta excesivamente
en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes
o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos
de inquietud); (d) a menudo tiene dificultades para
jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de
ocio; (e) a menudo "está en marcha"
o suele actuar como si tuviera un motor; (f) a menudo
habla en exceso; y sobre la impulsividad, debe aparece:
(g) a menudo precipita respuestas antes de haber sido
completadas las preguntas; (h) a menudo tiene dificultades
para guardar turno; (i) a menudo interrumpe o se inmiscuye
en las actividades de otros (p. ej. se entromete en
conversaciones o juegos).
Asimismo, nos indica que como condición determinante,
algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad
o desatención que causaban alteraciones estaban
presentes antes de los 7 años de edad; algunas
alteraciones provocadas por los síntomas se
presentan en dos o más ambientes; y nos aclara
que deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente
significativo de la actividad social, académica
o laboral. (1)
Convengamos lo siguiente: si uno tomara al pie de
la letra lo que este manual describe, realmente, ¿qué
niño no sería diagnosticado con ADD?
Los autores del DSM, manual de los criterios diagnósticos
parecen
no tener criterio.
Ahora
bien, si un niño no puede frenar, no puede
parar, no puede concentrarse, siquiera para jugar
¿no amerita la pregunta, el cuestionarse y
cuestionarle qué le está pasando? La
mediación en este específico punto al
que hacemos referencia no está al servicio
del niño, sino al servicio de sus padres y
maestros a quienes "molesta" porque no saben
qué hacer con él. Su no entender lo
sume en la impotencia y nada mejor para combatirla
(la impotencia, no el problema) que acallarla.
Es mucho más fácil medicar a un niño
para que "no moleste", para que "se
quede quieto"; es más fácil soportar
su silencio, su mudez, es decir, convertir a un niño
en una planta, en una cosa - como hemos dicho varias
veces ya - que soportar su palabra, su queja, su angustia,
sus preguntas, sus síntomas
su ser de
sujeto.
No es posible creer que este modo violento y totalitario
de brutalidad sobre un niño no es sin consecuencias
y la pregunta es ¿quiénes estarán
allí para hacerse responsables por los mismos,
para recoger el guante de lo que no se preguntaron
cuando era el momento de hacerlo?
1.
DSM IV, Manual Díagnóstico y Estadístico
de los Trastornos Mentales (American Psychiatric Association).
AUTORES:
VERÓNICA LEDER, MARTÍN BAAMONDE - LIC.
EN PSICOLOGÍA (U.B.A.)
http://psiuba.blogspot.com/
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| ÚLTIMOS
03 COMENTARIOS RECIBIDOS |
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| MENSAJE
03 |
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18
DE AGOSTO DE 2009 |
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VIVIANA
GELPI |
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desde
hace tiempo se que tengo add, un trastorno muy complejo
que puede dejar tu vida en ruinas, la falta de atencion
complica todas las areas de la vida de una persona,
sumandose como consecuencia una gran frustracion,
falta de metas y objetivos claros a largo plazo, inconvenientes
en las relaciones sociales laborales y amorosa dificultades
para disfrutar de actividades placenteras hipersensibilidad
emotiva y una lista tan extensa de otras dificultades
graves que hacen de la vida de quienes tenemos este
problema el mismo infierno. Hace mucho tiempo que
intento encontrar en primer lugar alguien que me escuche
y no considere esta problematica una mera neurosis
que requiere tratamiento psicologico, lamentablemente
perdi valiosos y largos años de mi vida haciendo
psicoterapia sin resultados y recien ahora comprendo
porque, en un momento tomè medicacion lo que
me resultò muy positivo. No estoy de acuerdo
con los sabihondos que ponen a la medicacion como
adictiva y peligrosa, ya que en mi caso al menos los
estimulantes ejercian un efecto paradojal manteniendome
mas relajada y concentrada y tampoco me convirtieron
en una adicta ya que tomaba dosis pequeñas
y nunca necesitè incrementar la dosis significativamente
. Lamentablemente este tratamiento lo realicè
viviendo en el exterior cuando regresè a la
argentina no pude conseguir un profesional que continuara
con el tratamiento. pasaron casi 10 años ...
siento que mi problema se ha agudizado en el ùltimo
tiempo pero no he conseguido contactarme con ningun
profesional que se especialice en el tema cuyos honorarios
sean accesibles (me han pedido desde $300 hasta $500
la consulta) serÀ que las personas con recursos
limitados no tenemos derecho a la salud'? Seria para
mi de mucha ayuda si me pudieran facilitar datos sobre
donde recibir atencion preferentemente en algun servicio
de hospitales publicos o en algun lugar donde los
honorarios no resulten impagables. muchas gracias.
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| MENSAJE
02 |
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14
DE MARZO DE 2009 |
 |
YAZMIN
JAQUEZ |
 |
NO
ESPECIFICAN LAS SIGLAS DEL ADD
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RESPUESTA |
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16
DE MARZO DE 2009 |
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EL
EQUIPO DE KIDS EN LA WEB |
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Hola
Yazmín: El ADHD o el ADD son siglas que en
inglés refieren a un déficit atencional
con o sin hiperactividad. La sigla responde a 'Attention
Deficit Disorder'.
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| MENSAJE
01 |
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30
DE OCTUBRE DE 2008 |
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PAULA |
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Me
gustó mucho el encare de esta nota, y no solamente
noto que tal vez para muchos padres pueda resultar
más fácil recurrir a la medicación,
sino que me sorprende y me cuesta entender, como para
muchos profesionales puede ser también este
el camino más sencillo.
Mi hija lleva adelante un tratamiento por retraso
madurativo leve y en muchas ocasiones me he encontrado
con profesionales que solicitaban con insistencia
que acceda a interconsultas con otros médicos
para ir en búsqueda de un diagnóstico
concreto. Tengo la sensación que si hubiera
accedido a sus pedidos y hubiera realizado todas las
consultas sugeridas, en algún momento hubiera
dado con algún profesional que terminara diagnosticando
una enfermedad con nombre y apellido y posiblemente
también una indicación de medicación
concreta.
Por suerte el tratamiento lo llevo a cabo con un grupo
de profesionales muy criteriosos que saben orientarme.
Pero sigue sorprendiendome la insistencia en la búsqueda
de ese diagnóstico, a pesar de los informes
positivos que siempre muestran adelantos, avances
y evolución de parte de los médicos
que la atienden.
Si algún papá/mamá lee la nota
y este comentario y a su vez esta pasando por alguna
situación similar, sabe, como yo, que es una
crianza que requiere mucha dedicación de parte
nuestra y muuuuchaaa paciencia, pero no hay que desesperar
y buscar un profesional que comparta nuestros criterios.
Un saludo!
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RESPUESTA |
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30
DE OCTUBRE DE 2008 |
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LIC.
VERÓNICA LEDER - LIC. MARTÍN BAAMONDE |
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Claro,
Paula...! Las "etiquetas" calman a muchos...profesionales
o no...la mayoría de la humanidad soporta poco
el no saber, es decir, lo no concreto, rápido,
tangible, empírico...bien el paradigma científico...y
si no está eso, pareciera que no sólo
no existe, como ponemos en la nota sino que no "hay
nada que hacer"...en fin, hay mucho dando vueltas...pero
hay gente seria, ética y que sabe trabajar....
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