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Desde
que se ingresa a Temaikén se tiene la idea de estar
en otro país. Inaugurado en julio/02, no parece ser
un proyecto reciente para una Argentina en crisis. Pero
este zoológico no asombra sólo por la magnitud
que pueda imaginarse de la inversión realizada sino
fundamentalmente por la forma en la que están presentadas
las distintas especies.
Aunque hay pumas, tigres de bengala, hipopótamos
y otros animales exóticos, en Temaikén predominan
los animales silvestres, fundamentalmente autóctonos.
Construído en un terreno de 34 hectáreas,
con puentes y caminos de madera que se internan en los espacios
ocupados por los animales ofrece otra mirada sobre la vida
en la naturaleza, permitiendo observarlos hasta en su más
profunda intimidad.
Por ejemplo, un camino subterráneo se interna en
la cueva del puma, desde donde se lo puede ver a muy poca
distancia. En el recinto denominado Patagonia subterránea,
completamente oscuro, se ven a las mulitas en sus cuevas
bajo la tierra. Y para conocer mejor a los animales que
viven en contacto con el agua, existen vitrinas que permiten
observarlos cuando se sumergen. Hasta puede observarse a
los profesionales trabajando en el hospital veterinario
y hacerles preguntas a los cuidadores de los animales.
La cercanía con la que pueden ser apreciados los
animales es la principal atracción del parque aunque
no es la única. Existen espacios especialmente pensados
para hacer que el paseo sea una experiencia verdaderamente
participativa. El Acuario, por ejemplo reproduce la cuenca
de un río con peces de agua dulce de la mesopotamia.
Y detrás de enormes paredes vidriadas se encuentran
todo tipo de peces que habitan los mares argentinos, incluyendo
los temibles tiburones.
Además cuenta con distintos centros interactivos
("El agua cuenta su historia", "Patagonia
Viva" y "El Arca de la vida"), equipados
con tecnología de última generación,
que permiten al visitante profundizar sobre diversos aspectos
de la vida en la naturaleza.
Todo en Temaikén está diseñado para
que el paseo tenga un contenido educativo. A lo largo del
recorrido se encuentran carteles explicativos sobre diversos
aspectos de la vida de las distintas especies y unos grandes
libros que, bajo el título, Notas del Naturalista,
permiten reconstruir el diario de viaje de un supuesto investigador
en expedición alrededor del mundo. Una plaza educativa
invita a los más chicos a familiarizarse con los
hábitos y las costumbres de los animales. En una
especie de juego de la oca ecológico los chicos avanzan
casilleros y "vuelan" como las gaviotas, "trabajan"
como hormigas o saltan como canguros.
El parque recibe visitas de grupos escolares para los que
ofrece diversos programas educativos adaptados a los distintos
niveles, desde educación inicial hasta el polimodal,
sobre diferentes ejes temáticos.
Como todo paseo se completa con una buena comida, además
de puestos de panchos y gaseosas, en el interior del parque
hay una heladería, una confitería, una parrilla,
un restaurant de pastas y otro de comidas criollas.
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