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Una
muestra que recupera los juguetes de los porteños
donde pueden verse autos, peltos y muñecas antiguas.
Muchos son donaciones anónimas.
La
idea de llevar a cabo esta muestra nació años
atrás a partir de un hombre que acercó al
Museo de la Ciudad varios paquetes cuidadosamente preparados
y los donó. Adentro había, impecables, autos
y motos en miniatura, soldaditos, rompecabezas de madera
y hasta una pelota de cuero. Casi todos los juguetes estaban
en su caja original.
"Al
verlos se nos ocurrió hacer una nueva exposición
de juguetes, la más completa que hayamos organizado,
incorporando también piezas de nuestra colección",
explican los responsables de la muestra.
Una
vez adentro del museo todos los visitantes podrán
reencontrarse con algún amigo entrañable de
su niñez. Tal vez, con un auto de lata. O una de
esas diminutas máquinas de coser que funcionaban
y todo, fabricadas entre 1915 y los años 60. Había
que tener cuidado de no clavarse con la aguja, que era de
verdad. En la exposición también están
esos codiciados trenes eléctricos, tantas veces admirados
frente a la vidriera de la juguetería. Y, más
sencillos pero no menos entretenidos, los juegos de balde
y palita playeros de latón de la fábrica Matarazzo.
Un lugar especial está reservado para los juguetes
caseros, como una honda. Entre la colección de soldaditos
de plomo se destacan los Granaderos, que compiten por la
atención junto a réplicas de la temible Momia
de Titanes en el Ring.
Una
salida para compartir con papás o con abuelos y contarles
a nuestros hijos con qué jugabamos cuando eramos
pequeños. ¡Un buen intercambio en la era de
la playstation!
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